domingo, 1 de febrero de 2015

Un escalofrío

Entré en el bar “El cielo” y noté su cálido ambiente tabernario. Todavía más al contraponerlo con el frío de la calle. Esta sensación térmica se agravaba por el soplo del vientecillo gélido provinente de la sierra. Bien se podía decir que dentro del Cielo era primavera, mientras que el invierno infernal se quedaba puertas afuera. Avancé, buscándome un sitio al fondo del local, mientras observaba a la clientela concurrente. Personas asiduas en los más de los casos. “El Cielo”, pensé, también se organiza en círculos asamblearios. Corrillos en los que se platica de todo en animada y franca tertulia, cual renovada democracia participativa. No en balde suele decirse que el vino es detector de la mentira y que allá, entre la gente, la verdad se emborracha y habla más de la cuenta.
Aguzando el oído me percaté de los muchos puntos del orden del día, que iban alternando a conveniencia, a falta de moderador, interrumpidos si acaso por el sorbo que daban a su consumición. Oí tratar de deportes varios, de política internacional, nacional, autonómica y local; no dejando títere con cabeza en sus discusiones. En un grupo charlaban de las cigüeñas migratorias que, antes de San Blas, habían regresado a la ciudad. Y si bien unos lo asociaban al cambio climático, otros apreciaban la fuga de cerebros no retornables. Por televisión salían imágenes de las recientes elecciones en Grecia, lo que les daban pie a opinar sobre sus posibles repercusiones en Europa, dado que ese voto aplastante a favor de la coalición de izquierda renovada Syriza había permitido a su líder, Tsipras, formar Gobierno. Unos decían que constataba la rebelión del pueblo griego, que estaba ya más que harto de un Poder endogámico y corrupto que, además de humillarlo, lo estaba matando de hambre con su nefasta gestión. Otros concluían que, pese a los ecos, Syryza no es Podemos y que España es diferente a Grecia.
Hallé, por fin, un hueco y abrí “El Norte de Castilla”. Sentí un escalofrío al leer: “Fallece el histórico socialista Antonio Pérez Solano”. Abogado de Valladolid que "buscó siempre alumbrar un nuevo orden social con la justicia y la honestidad". Juntos íbamos a comprar libros a la madrileña Cuesta de Moyano, pensando que también adquiríamos el tiempo para leerlos. Era mi amigo. 
José María Martínez Laseca 
(29 de enero de 2015)      


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