domingo, 22 de abril de 2018

La Saturiada 2018

Por 6º año consecutivo, la Hermandad del Santero, integrada por sus cofrades vinculados con la vida cultural soriana, en colaboración con el Ayuntamiento de Soria, organiza el ritual de La Saturiada. Lo hace en una fecha tan señalada como es el 23 de abril. En primavera, aunque este año se nos esté haciendo de rogar con sus lluvias y nevadas. Coincidiendo con otras convocatorias como el Día del Libro, en la onomástica de los geniales Cervantes y Shakespeare, y con la Fiesta de nuestra Comunidad de Castilla y León, que este año conmemora el 35 aniversario de la aprobación de su Estatuto de Autonomía.
Se trata de una sugestiva ruta literaria. Un andorreo –dado que el caminar define el modo en que vemos el mundo–  por las calles del centro histórico de la ciudad de Soria, renovando  el itinerario petitorio que seguía el santero encargado del cuidado de la ermita de San Saturio, colgada, cual nido de golondrina, de los peñascales junto a la margen izquierda del río Duero.  Arrancando, pues,  desde la ermita se irán mojonando doce estaciones frente a lugares emblemáticos como la Plaza Mayor, el Museo Numantino, la Plaza de Toros, el Instituto Antonio Machado, etc., para desembocar en el Círculo Amistad-Numancia. En cada una de estas paradas se procede a la lectura en voz alta del capítulo correspondiente de ese libro de esencias que es “El Santero de San Saturio” de Juan Antonio Gaya Nuño, escrito a modo de quincenario, donde a lo largo de un año se efectúa un juicio crítico de todo lo identitario soriano, con sus vicios y sus virtudes. Un libro que muchas ciudades envidian a Soria y que fue publicado en su primera edición por la editorial Castalia, dirigida por Antonio Rodríguez Moñino y Brey, en 1953. Todo el recorrido se ve amenizado por las músicas del dúo Sochantría. Para esta ocasión hay un marcapáginas con el romance “Las mujeres del Santero” (por la igualdad de las almas) y un cuadernillo con los avispados “Versos donde se canta y se cuenta La Saturiada 2018”.
Inspirada en la Bloomsday de Dublín, en recuerdo al “Ulises” de Joyce, y en La noche de Max Esrtrella de Madrid, sobre “Luces de Bohemia” de Valle-Inclán, La Saturiada es una clara apuesta cultural por la capacidad crítica del pensamiento propio para así poder dialogar de un modo constructivo desde la inteligencia.
José María Martínez Laseca 
(19 de abril de 2018)


Arte y literatura

Siempre que voy a Madrid aprovecho para visitar algunas de las exposiciones programadas por sus grandes Museos y Fundaciones. Suelo hacerlo acompañado de mi buen amigo el pintor Ignacio del Río Chicote. Al ser variada y muy interesante la oferta, tenemos que elegir entre todas ellas. Así lo hicimos este pasado fin de semana abrileño en que la lluvia nos concedió una pequeña tregua de sus aguas mil. Optamos, finalmente, por dos.
A la primera (hasta el 6 de mayo) nos acercamos en la mañana del sábado. Corresponde al Espacio Miró de la Fundación Mafre, sita en Recoletos, con el rótulo: “Derain, Balthus, Giacometti: una amistad entre artistas”. Pero, por encima de esa amistad, André Derain (1880-1954), Balthus (Balthasar Klossowski, 1908-2001) y Alberto Giacometti (1901-1966)  coinciden en la admiración que sienten por el arte del pasado, y que combinan con la orientación moderna del contexto artístico en el que viven, al tiempo que tratan de prestar atención a esa realidad maravillosa y desconocida que tienen ante sí. Bien se le puede aplicar a su actividad creativa la expresión de Eugenio D´Ors: “lo que no es tradición es plagio”. La muestra incluye una selección de más de 200 piezas, entre pinturas, obra gráfica y esculturas, principalmente de los años 20 a los 60, y repasa los momentos cruciales de la amistad entre estos tres artistas. A fin de cuentas, sus miradas, nunca antes confrontadas, coinciden en la exigencia de lo que debe ser la obra de arte.
A la segunda (hasta el 7 de mayo) fuimos en la mañana del domingo. Se exhibe en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía con el sugerente título: “Pessoa. Todo arte es una forma de literatura”, tomado de Álvaro de Campos, uno de entre los más de 100 heterónimos que utilizó el genial poeta Fernando Pessoa (1888-1935). Paulismo, Interseccionismo o Sensacionismo son algunos de los términos acuñados por el vate lisboeta en sus numerosos textos y que vertebran la especificidad de la modernidad portuguesa. Esta exposición recurre a esos ismos para articular un relato visual de esta escena lusa, reuniendo para ello una selección de obras de José de Almada Negreiros, Amadeo de Souza-Cardoso, Eduardo Viana, Sarah Affonso o Júlio, entre otros, relacionadas con las principales corrientes estéticas portuguesas desde comienzos del siglo XX hasta 1935. Una gozada.
 José María Martínez Laseca
(12 de abril de 2018)

Inmuebles

A la hora de darnos un significado a esta palabra, el Diccionario de la Lengua Española de la RAE resulta muy lacónico, ya que nos dice simplemente: “casa (edificio para habitar)”. Al amplificar algo más su acepción, la busco en un diccionario de uso que me aclara: “Dícese de los bienes no trasportables, como tierras, edificios, construcciones o minas, así como de los adornos, artefactos o derechos considerados no muebles”. Aunque, también, acaba aquí sintetizándolo en “casa, y especialmente edificio de varios pisos”. Con esto último me quedo para mi reflexión sobre la problemática que aquí nos ocupa. Y aún me acojo a su etimología latina “immobilis”, o sea inmóviles, lo que se traduciría al lenguaje coloquial como “so” o “quieto parao”. Así, sin inmutarse lo más mínimo, llevan traspasada la raya del tiempo donde ya se nos acaba la paciencia varios edificios de más de un piso y considerable volumen, dentro del casco urbano de nuestra ciudad. Son bienes que pertenecen al propio municipio u otra entidad local, autonómica o estatal y que están destinados al aprovechamiento de sus vecinos o ciudadanos. A veces incluso tienen un cierto abolengo, por ser heredados de nuestros abuelos o antepasados.
            Y podemos contemplarlos, de norte a sur y de este a oeste, cuando paseamos, desperdigados  por esta capital, envueltos en esa telaraña de desidia que suele ser el anticipo de toda ruina, si no de su continente, sí de su contenido, uso o utilidad. Que hay una larga relación de esos inmuebles públicos cuestionados, que emergen como cadáveres de ahogados a la superficie. Podemos empezar por la cárcel, eufemísticamente centro penitenciario, pues penitentes somos todos, en el compás de espera desesperado de su terminación y apertura de una vez. Como en lista de espera se encuentra también el rimbombante Centro de Referencia Estatal de Atención Sociosanitaria para personas dependientes, que lleva cuatro años cerrado. O el que fuera Banco de España, ahora aspirante a subdelegación del Gobierno. El otrora restaurante Alameda en el parque central de la Dehesa. Incluso el Mercado Provisional de la plaza Concepciones, pendiente de traslado quién sabe a dónde. Sin olvidarme tampoco del Colegio Universitario, ni del Cuartel de Santa Clara. No son bienes mostrencos, si bien quedan en manos de irresponsables tales, por ignorantes o tardos en discurrir. 
José María Martínez Laseca
(5 de abril de 2018)

jueves, 29 de marzo de 2018

Venida del ministro

La primavera ha venido, pero nadie sabe cómo ha sido, dados los imperantes fríos invernales. Quién sí que se acercó por aquí, el pasado jueves 22 de marzo, desde Madrid en su coche oficial, fue el Ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, sin duda el más deseado por estos pagos, dada nuestra cuaresma de infraestructuras, empolvadas por el largo olvido institucional, ya que nos tienen cual naufragos en islote, rodeados por todas partes por la red de comunicaciones de alta velocidad. 
      “Siempre que viene un ministro -decía el otrora poderoso Presidente de Galicia, Manuel Fraga- trae un pan debajo del brazo”. Pero, este ministro, sin embargo, vino hasta Valdenarros, a un punto de cuneta en el tramo de la autovía del Duero o A-11, que por ahora sale de ningún sitio para llegar a ninguna parte, pese a ser la gran prioridad de siempre del PP, habló a los medios de comunicación y se largó dejándonos con un regusto a ajo y agua. Eso sí, como estudiante que oposita a plaza vacante, repitió de carrerilla el temario aprendido de memoria de cuantos proyectos tiene pendientes nuestra provincia. Así, en su narrativa dio cabida a la susodicha Autovía A-11 (al tramo en obras entre Santiuste y El Burgo de Osma, 8,5 Km. por 37,5 millones de euros, que se acabará para fin de año, dentro de las entregas que se harán a plazos en el cuán largo me lo fiáis. También de la A-15 o Autovía de Navarra, que debe actualizar el proyecto Los Rábanos-Fuensaúco, y que de aquí hasta Ágreda sigue sin elaborarse. Dijo que se va a licitar la línea de Autobús Soria-Calatayud de conexión al AVE. De eliminar limitaciones de velocidad en el trenecito de Soria-Torralba. Que le parecía bien lo de la estación intermodal de Soria y que lo de las travesías de la Ciudad está en el tejado del Ayuntamiento. Que la pasarela de Camaretas incluirá partida en los PGE (sin mentar la de Las Casas). Nada sobre telecomunicaciones. 
      Solo la buena nueva de una empresa interesada por la apertura y explotación del tramo ferroviario Castejón-Soria. Si no es porque la prensa le presta altavoz a su relato, fuese y no hubo nada. Por aquí la primavera tarda, pero ya echa margaritas blancas la campaña de los partidos políticos de cara a las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo año 2019. Y lo que te rondaré, morena, mientras tanto. 
José María Martínez Laseca
(29 de marzo de 2018)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Patrimonio cultural europeo

Patrimonio es la hacienda que heredamos. En tal sentido se tiene por patrimonio cultural histórico al conjunto de bienes acumulados a lo largo de los siglos, que, por su significado artístico, arqueológico, etc. son objeto de protección especial por la legislación. En tanto que europeos estamos dentro de un claro destino cultural. Con toda evidencia, como advertía J. A. Gaya Nuño en su libro “El arte europeo en peligro” (1964), hay un modo de ser y de vivir europeo, ni más ni menos que una filosofía y una gastronomía, que una lírica o una determinada predisposición religiosa. Hay un arte europeo, de riqueza tal en sus variantes y sus evoluciones cual para dar lugar a los empréstitos más diversos. Pues bien, El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE aprobaron, el 17 de mayo de 2017, la declaración de este 2018 como Año Europeo del Patrimonio Cultural. Dado su incuestionable valor educativo y social, su considerable potencial económico, así como su importante dimensión en cooperación internacional. De ahí su apuesta por fomentar el intercambio y la valoración del patrimonio cultural de Europa como un recurso compartido, sensibilizar acerca de la historia y los valores comunes y reforzar un sentimiento de pertenencia a un espacio común europeo.
      En España, esta declaración fue presentada por el Presidente de Gobierno el 13 de febrero en Palencia. El Comisario Europeo de Cultura la mostró como una oportunidad para conocer los valores del viejo continente, los pueblos donde se enraíza nuestro pasado; como una oportunidad maravillosa para llamar la atención de todas las influencias culturales que han conformado nuestra identidad. Para conocerlas mejor. España es el tercer país con mayor número de bienes declarados en el mundo. Y nuestra comunidad de Castilla y León cuenta con más de 2.200 BIC, 8 reconocidos como patrimonio mundial por la UNESCO, 22 conjuntos históricos, hasta 23.000 yacimientos inventariados y más de 3.000 bienes de arte sacro. Todo un recurso estratégico para reforzar nuestra cohesión territorial, la dinamización económica y la creación de empleo. Como advirtió el Presidente Herrera, se trata de un motor de desarrollo local por la oferta turística diferenciada de interior y de calidad que ha generado. Antídoto contra la despoblación. En fin, “Nuestro patrimonio: donde el pasado se encuentra con el futuro”. 
José María Martínez Laseca
(22 de marzo de 2018)

Pensiones y tensiones

Es de sobra conocido el tradicional carácter ahorrador de los sorianos. Como si en su sentido previsor lo repartieran mentalmente en tres montoncitos. El primero, se decían, puesto que la salud es lo que importa, iría destinado a responder con la debida atención médica ante cualquier enfermedad que les pudiera sobrevenir; el segundo para darles a sus hijos una buena educación que les posibilitara vivir mejor que ellos y el tercero para disponer de un remanente suficiente que les aportara cierta seguridad en el otoño de sus días. Esto es lo que vino a avalar el denominado Estado de Bienestar con sus tres pilares de sanidad, educación y pensiones, establecidos como derechos para todos los ciudadanos y no como mercancías. Cabe decir del mismo que se quedó en un estado incipiente, sin alcanzar las cotas de cobertura de los países socialdemócratas punteros. Y hasta hemos podido comprobar cómo este ha ido desmoronándose poco a poco por dejación de los gobernantes políticos que han provocado el deterioro de los servicios públicos de manera interesada, tendente a su privatización, amparándose en la coartada de la crisis económica. Todo ello ha derivado en el aumento de las desigualdades en España, con especial incidencia en el deterioro de las condiciones de vida de las clases más desfavorecidas.
      Recientemente, y dentro de este contexto, en el que además por parte del Gobierno se viene presumiendo de un crecimiento económico del 3%, se ha situado en el centro del debate social el importante tema de las pensiones. Ello por el elevado número de afectados, ya que supera los 9,5 millones de personas (en Soria un total de 22.000) y porque estos han comenzado las movilizaciones de carácter reivindicativo. En una doble dirección: para corregir el excesivo deterioro de su poder adquisitivo, como consecuencia de su congelación o un mísero incremento de las mismas en un 0, 25 %, cuando los precios de vivienda, luz, calefacción, teléfono, alimentación, medicinas, etc. crecen sin cesar, y, asimismo, para garantizar la suficiencia y la sostenibilidad del sistema público, cuestionadas por el saqueo de la hucha de la Seguridad Social. Conviene que no olviden nuestros políticos que la calidad democrática de un país también la mide el trato solidario que da a sus mayores. Y sobran burdas excusas.
José María Martínez Laseca
(15 de marzo de 2018)

Del día de las mujeres

Ya advertía, con tino, nuestra paisana poeta Concha de Marco que no debería conmemorarse este tradicional Día internacional de la mujer mientras no se celebrara el Día internacional del hombre. Ello desde su posición feminista, defensora del principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. No se estableció este Día en recuerdo de las 129 obreras muertas en el incendio de una fábrica americana el 8 de marzo de 1908. Tampoco resonaría la huelga de trabajadoras textiles en Nueva York en tal fecha de 1857, duramente reprimida por la policía. Frente a los desacuerdos en distintos países, fueron la primera guerra mundial y la revolución bolchevique las que impusieron la declaración del 8 de marzo. En Petersburgo, obreras y esposas de soldados se manifestaron el 23 de febrero de 1917, reclamando pan para sus hijos y el regreso de sus maridos del frente. Sería la II Conferencia de las mujeres comunistas, en Moscú el 14 de junio de 1921, la que lo asentara, honrando a aquellas mujeres que se manifestaron contra el zarismo. (El ajuste de los 13 días entre el calendario juliano y el de occidente, marca la fecha actual). Aquellas mujeres iniciaron la revolución rusa.
      La convocatoria de huelga feminista, para hoy, en nuestro país ha caldeado el ambiente, consiguiendo una movilización arrolladora, que algunos desde el Gobierno trataron de descalificar tildándola de política. De “elitista e insolidaria” y “excluyente”. “Precisamente en el momento en el que mejor se encuentra la situación de la mujer”, declaraba el Secretario de Estado de la mujer. Y el obispo de San Sebastián José Ignacio Munilla arremetía contra el feminismo "radical o de género" asegurando que "el demonio ha metido un gol desde sus propias filas" a la causa feminista. Muy lejos quedaban aquellas importantes conquistas logradas por las mujeres españolas durante la Segunda República, relegadas después por la dictadura franquista a quedarse en casa a cuidar de su prole. Con el único horizonte de un matrimonio que las anulaba. Larga y ardua ha sido la lucha feminista en avances contra la discriminación y a favor de la igualdad real de trato y oportunidades en el empleo y en la ocupación a hombres y mujeres. Para corregir esa brecha de género. Modificando el reparto de poder y las reglas de juego. Se activa, pues, en este Día, la revolución aún pendiente. 
José María Martínez Laseca
(8 de marzo de 2018)