miércoles, 31 de diciembre de 2014

Pedro Marrón

Ayer, hoy y siempre hubo gentes que lucharon por la libertad. Es el caso del socialista Pedro Marrón San Pedro. Vengo a recordarlo porque se cumple el centenario de su nacimiento. Cuando murió, el 27 de diciembre de 1997, yo le dediqué un sentido poema elogiando su labor de apostolado ideológico solidario frente al sometimiento a la fuerza egoísta del gran capital. Pedro Marrón había nacido el 29 de abril de 1914. El mismo año en que el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando (28-6-1914), heredero del imperio austrohúngaro, propicia la crisis que condujo al estallido de la primera guerra mundial (1914-1918), un conflicto de trinchera, sangre y picaresca, que cambió el mundo y ante el que España se mantuvo neutral.
Era Pedro Marrón el mayor de seis hermanos de la familia formada por el matrimonio de Francisco y Guillermina. Siguiendo el ejemplo de su padre, cumplidos los 18 años, se afilió a las Juventudes Socialistas del PSOE y, dada su profesión de maestro, también a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Su compromiso político le ocasionó problemas durante el bienio negro de gobierno de la derecha. Pero lo peor estaba por llegar con el golpe de los facciosos el 18 de julio, tras haber ganado las elecciones de 1936 el Frente Popular. Pedro Marrón fue detenido y preso en el cuartel de Santa Clara, yendo después a las cárceles de Soria y El Burgo de Osma. Incorporado al ejército franquista, pudo escaparse al frente republicano, donde acabó la guerra con el grado de teniente de zapadores.
Vencido, fue represaliado y condenado a 20 años de reclusión en campos de trabajo de Soria y Zaragoza, saliendo en libertad vigilada el 27 de julio de 1943. Hasta 1957 no recuperó sus derechos. Su academia particular sirvió de referente durante la clandestinidad. Él hizo de puente entre el PSOE republicano de Clemente Hernando y el hoy socialismo democrático, al liderar su refundación en Soria el 9 de junio de 1976. Ahora, que corren tiempos de impostura y falta de ideales como la lucha por la equidad y la justicia, contra la opresión y la sumisión, y de incertidumbre para la izquierda, dado que prevalece el todo por la pasta; debo decirte, Pedro Marrón, que se me agiganta tu figura.
José María Martínez Laseca
(28 diciembre 2014)       

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Salario digno

Sí, yo soy uno de los “abajofirmantes” del manifiesto “¡Ahora salario digno y empleo con derechos” de los sindicatos UGT y CCOO en Castilla y León. Y lo he hecho en plan reivindicativo. Ya decía Elías Canetti que quien se queja expresa de forma indirecta que merece más o mejores cosas. Sobran motivos y  razones. Con la inaugurarse por el Gobierno de la Nación del Portal de Transparencia, salieron a relucir los sueldos de los altos cargos públicos y, al parecer, para algunos el mayor problema consistía en que el Presidente Rajoy, aún disponiendo de un buen sueldo, cobrara menos que algunos de los que allí figuraban y a los que, en más de un caso, su cara no era siquiera conocida. Y digo esto último porque cuando algún político, al ser reconocido, recibe en carne propia insultos o vilipendios se acostumbra a decirle: ¡eso va incluido en tu sueldo! Son sueldos públicos austeros, sentenció Jesús Posada, Presidente del Congreso de los Diputados.
Montoro, Ministro de Hacienda, había dicho en el Parlamento: los sueldos no han bajado en España, sino subido moderadamente. También en términos despectivos se pronunció la patronal alegando que: ningún parado tendría que cobrar ninguna percepción si había rechazado una oferta de trabajo, aunque fuera en Laponia. “Que todos deberemos trabajar más y cobrar menos”, profetizó Díaz Ferrán. Lo cierto es que el 34% de los trabajadores españoles -5,7 millones- cobran menos de 645,30 € mensuales, con lo que la degradación del mercado laboral ha abierto el abanico de la desigualdad entre salarios altos y bajos. Es, pues, imprescindible el acuerdo, porque la situación resulta insostenible. Para subir el SMI e implantar un Salario Social Básico.
Nos vamos a cargar al narrador –escuché en una obra de teatro–, al mismo prenda que nos dijo que trabajando y ahorrando durante el invierno podríamos disfrutar del verano. ¡Esa sí que es buena! Porque un puesto de trabajo no garantiza el salir del umbral de la pobreza. Este es el grave problema. Hay que subir, en consecuencia, los salarios, tanto a trabajadores como en los nuevos contratos. Así que si pedimos salarios más dignos es para que la gente pueda vivir, que no solo es comer.
José María Martínez Laseca
(23 de diciembre de 2014)



domingo, 21 de diciembre de 2014

Leonor Plantagenet

Yo le dedico un sentido poema en mis “Cantos rodados” (2011). Aunque es más conocida como Leonor de Castilla. La boda de conveniencia entre la hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania, con el hijo de Sancho III de Castilla, el rey Alfonso VIII, se celebró en Tarazona, en septiembre de 1170. Él con 14 años y ella solo 10. Fue educada en un ambiente progresista, con trovadores y cortes de amor, y representa la apertura a la nueva modernidad europea. Su buena dote en villas y rentas le daban cierta autonomía. En una semblanza, su biznieto Alfonso X “El Sabio” la califica de esposa bien amada y y de muy limosnera con los pobres de Dios. Era hermana de Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra. Muchos hijos dio a Alfonso, hasta 14 cuentan, pero le salieron fuertes las hembras y débiles los varones. Hay escasas imágenes coetáneas de ella. Sí en el monasterio de las monjas cistercienses de Las Huelgas (Burgos), hecho por influjo de la abadía francesa de Fontevrault (con el panteón de sus padres), y que es donde queda su sepulcro junto al de Alfonso. Él murió el 6 de octubre de 1214 y ella 25 días después. El padre Henrique Flórez nos la mostrará bastante idealizada en un grabado de su libro “Memorias de las Reynas Ctholicas” (1770). Recién, Miguel Romero, ha publicado su ensayo biográfico: “Leonor de Inglaterra, reina de Castilla”.
Respecto a Soria, Gaya Nuño dice que, al igual que el Rey Niño, aparece, sedente, en una metopa de la hoy iglesia de Santo Domingo, cuya singular fachada se asemeja al románico francés de Poitiers, donde se casaron sus padres. Además, el asesinato de Tomás Becket, en 1170, ha simbolizado la disputa entre los poderes temporal y espiritual. El arzobispo de Canterbury, canonizado en 1173, encarnaba la resistencia de la no violencia y la aceptación del martirio frente a la tentación de la riqueza y la seducción del poder material. Leonor introdujo su culto en Castilla. Por aquí nos lo corroboran la pintura de la iglesia de San Nicolás (Soria) y el relieve del frente de altar de la iglesia de San Miguel (Almazán). Acaso era el modo de expiar la culpa de su padre Enrique II, inductor del crimen.
José María Martínez Laseca
(18 de diciembre de 2014)         

viernes, 12 de diciembre de 2014

Machado en las Salesas

El mítico café de las Salesas permaneció abierto en Madrid desde 1878 hasta 1945. Era un café de barrio, tranquilo y apacible, recatado e íntimo. Ubicado en el actual nº 17 de la calle Conde de Xiquena, entonces quedaba lejos del centro. Cercano a los juzgados, formaban su clientela funcionarios, abogados, procuradores, familiares de los procesados y periodistas fisgones. Amueblado con mesas de mármol y sillones de rojo peluche, forraban sus paredes espejos que ampliaban sus pequeñas dimensiones. Cierta fama le dio su tertulia de “Los salesianos”. La instantánea allí tomada por Alfonso Sánchez García, el 8 de diciembre de 1933, respondía a un encargo periodístico y apareció publicada, casi íntegra (recortado su ángulo superior izquierdo), en el periódico “La Libertad” del 12 de enero de 1934 (pág. 5). Ilustraba la entrevista de ese día titulada “Deberes del arte en el momento actual”, donde A. Machado declaraba: “los tiempos que corremos son más de disciplina que de libertad, y esto ha de acusarse en el arte de alguna manera. La poesía, especialmente, ha de tender a desindividualizarse y a aceptar la norma comunista (…), quiero decir de comunión cordial entre los hombres. Porque pasó el tiempo del solipsismo lírico, en que el poeta se canta y se escucha a sí mismo”.
El pie de foto: “Nuestra colaboradora Rosario del Olmo habla con el ilustre poeta Antonio Machado en un café madrileño”. La periodista Rosario del Olmo Almenta (1904-2000) contaba entonces 30 años. Escribió reportajes, crónicas y entrevistas en “Nuevo Mundo”, “El Heraldo de Madrid”, “La Esfera”, “La Libertad”, “La Luz”, “Mundo Obrero” y “El Mono Azul”. Amiga de Mª Teresa León, firmó manifiestos antifascistas y contra la pena de muerte. Casualmente, su hermana mayor, Mª Ángela, actriz profesional, había encarnado, en 1932, el papel de la gitana Rocío en el drama romántico de los hermanos Machado “La duquesa de Benamejí”, y fue un amor latente de Manuel Machado. Ambas hermanas eran de filiación comunista, por lo que sufrieron represión y cárcel durante el franquismo. En la foto completa, la figura del camarero Braulio González Cabanillas aparece reflejada en el espejo. 
José María Martínez Laseca 
(11 de diciembre de 2014)
         

viernes, 5 de diciembre de 2014

El retrato de Machado

Hablo del retrato más famoso de Antonio Machado Ruiz (1875-1939). Lo usó Ian Gibson para la portada de su biografía sobre el poeta “Ligero de equipaje” (2006). Es obra del histórico periodista gráfico Alfonso Sánchez García (1880-1953) que nos legó más de cien mil negativos de la primera mitad del siglo XX. Está tomada 14 meses y 3 días después de aquel 5 de octubre de 1932 cuando A M fue nombrado hijo adoptivo de Soria. Si allí se le ve con la cabeza descubierta, rodeado de gente y presidiendo el acto: su sombrero y su bastón sobre la mesa; acá queda solo y se cubre con idéntico sombrero. Su rostro se nos muestra tranquilo, apenas con un atisbo de sonrisa. Pensativo y viejo. Tiene 58 años. Ambas manos descansan sobre su bastón. “Ahí está don Antonio Machado con la corbata desabrochada, los puños de almidón de catedrático de Instituto desabrochados (…). Ahí le tenéis, con los ojos semicerrados y cansinos que más que mirar, parecen remirar con hastío el espectáculo de la vida. En este impresionante retrato de Alfonso –escribe García Pavón– está el poeta más grande de nuestro siglo XX., haciendo honra a su verso hondo y sensitivo, a su inmaculada bondad, a su lección sin igual de sencillez y de amor. Ahí esta, con la rigurosa seguridad de lo que es su vida, de lo que será su muerte y su mortaja”. “Todo es melancólico y humilde en su persona; todo es gastado en su indumento. El sombrero flexible cae sobre la ancha frente; los pequeños ojos tienen una mirada vaga, bondadosa, tiernamente alejada. ¿No hay un rictus de sonrisa triste en los labios? Las blandas manos descansan, apacibles, sobre el puño de un grueso bastón. Ved la corbata traspillada, el usado gabán con las mangas raídas, los tremendos puños duros… (…). Nada hay de gallardo, de arrogante en esta figura; nada, físicamente, que nos llame la atención en este hombre torpón, desaliñado, opaco”, subraya Rafael Penagos.
Sin embargo, este supuesto retrato no es tal, sino el resultado de una metamorfosis. La foto primigenia fue captada por Alfonso en el Café de las Salesas el 8 de diciembre de 1933. Y A M no se encontraba solo, sino acompañado de una mujer. Pero eso es ya otra historia.
José María Martínez Laseca
(4 de diciembre de 2014)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Periodista de honor

Hoy, al mediodía, hemos asistico, en el Casino Amistad-Numancia, al nombramiento de Antonio Machado Ruiz (1875-1939) como Periodista de Honor por parte de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España con motivo del 75 aniversario de su muerte. Un acto sencillo y emotivo que contó con Jesús Posada, Presidente del Congreso de los Diputados, quien leyó una nota de adhesión y reconocimiento a tan insigne poeta por parte de los Reyes Felipe VI y Leticia. Estaba organizado por la Asociación de Profesionales de la Información de Soria (APIS) y la Fundación Española Antonio Machado (FAM). Aunque AM no es propiamente un periodista, si tuvo una presencia temprana e intermitente con sus escritos en la prensa, tanto de provincias en las que ejerció de profesor, cuanto en las grandes rotativas de la época. Así lo corroboran mis 14 entregas en Soria-Hogar y Pueblo de “AM colaborador en la prensa soriana” (1989) y el libro de Alfonso Méndiz Noguero: “AM, periodista” (1995). Bien sabía Machado, al igual que los miembros de su generación, que la suerte del intelectual estaba vinculada a su capacidad para alcanzar resonancia desde una tribuna de prensa, desde algún periódico. Ampliando la realidad y formando la conciencia ciudadana.
Concretamente en Soria, Machado se adentra en la prensa de la mano de su buen amigo José María Palacio. Primero en Tierra Soriana de la que fue Corresponsal desde París en 1911 y a partir de 1912 en El Porvenir Castellano. También, dada su amistad con José Tudela, aportó a La Voz de Soria sus apuntes “De mi cartera” remitidos desde Segovia. Pero, sin duda, su mayor proyección la va a alcanzar con la serie periodística que inicia en el otoño de 1934 sobre su heterónimo Juan de Mairena y que aparecerá en Diario de Madrid, El Sol, la revista Hora de España y La Vanguardia, sucesivamente. Sobre la función social y cultural del periódico léase “La presa de provincias” (1915) que dedicó primero a Idea Nueva de Baeza y después a El Porvenir Castellano. Y sobre la formación de una nueva clase directora “Política y Cultura” Mireno. (1912). Todos esos textos nos confirman además el gran valor literario que AM concedía al artículo de prensa.
José María Martínez Laseca
(29 de noviembre de 2014)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Emilio Lledó

A Emilio Lledó (Sevilla, 5-11-1927), filósofo forjado en Heidelberg (Alemania), que impartió clases en institutos públicos y Universidades, ahora miembro de la RAE, le han concedido el Premio Nacional de las Letras 2014. Admiro su trayectoria intelectual, su compromiso y su apoyo a la cultura. El jurado apreció la lucidez de su pensamiento y una dilatada obra, que armoniza la filosofía del Logos, la hermenéutica, el valor estético y ético de la palabra, la defensa de la libertad y reivindica la vocación docente. Porque para Lledó la palabra tiene que ser transmisora de belleza y de verdad. Por eso se hizo profesor. “Yo he sido muy feliz siendo profesor –exclamó– y si volviera a nacer me gustaría ser maestro de escuela”. Quizás, porque añoraba a don Francisco, su maestro de Vicálvaro, que se había formado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza. Lo recordaba llegando en autobús, cuando todos sus alumnos iban a recibirle. Era quien les mandaba leer dos páginas del Quijote y al acabar les pedía las “sugerencias de la lectura”. Cómo olvidarlo, si en esas cuatro palabras de su infancia simbolizó el filósofo los más altos principios educativos: “Dejarse seducir por algo. El aprendizaje de la libertad”. Porque la lectura es “el don más hermoso que podemos tener los seres humanos. De ahí que Lledó tenga su casa repleta de libros, que todos los días le interpelan, le cuentan su vida y le acompañan.
Se trata de un sabio. De “alguien que no solo piensa lo que pasa –como advirtiera Juan Cruz– sino, sobre todo, lo piensa bien; alguien que nunca olvida que caducan antes las malas respuestas que las buenas preguntas”. Que entiende que, en estos momentos, no estamos prestando atención a lo realmente importante. “Se trata de reelaborar –dice– y darnos cuenta de cuáles son las cosas más importantes de la vida”. Como la educación, que ha de ser liberadora, reflexiva y crítica, lejos de telarañas que “coagulan en atontamiento y en su consecuencia inmediata, el fanatismo”. Y la cultura, porque en ella y en el diálogo radica el verdadero patriotismo. Solo así llegará la ansiada regeneración, pues la característica esencial del político es que sea honesto. Con la integridad de quien hace su trabajo.
José María Martínez Laseca
(27 de noviembre de 2014)

Va de cultura

Habrá bucólicos que piensen lo contrario, pero yo encuentro sosiego en el bar “El Cielo” de la neurálgica Plaza de Herradores, donde me refugio del mundanal ruido cotidiano. Tan sobresaturado de temas político, económico o deportivos. Ahora trufados con los escándalos de corrupción a los que no escapan miembros de la Casa Real, políticos, empresarios, banqueros, sindicalistas, folclóricas, etc. Cual en “La Mesa de los pecados capitales” pintada por El Bosco, donde la avaricia muestra un juicio, cuyo juez dictará sentencia en función de los regalos ofrecidos por los litigantes. En “El cielo” yo disfruto los exquisitos placeres de la amistad y la buena conversación, regados con una copa de tinto “don Enrique”. Es una suerte de “casa y de cultura”, como la mítica taberna de Demetrio Mandarria que se abría en la Calle Real.
Un jueves, entro en “El Cielo”, ya pasadas las 13,30 h., y “El Espabilao”, que me espera, sorbiendo una caña y ojeando la prensa del día, me espeta: “La cultura en España está ninguneada. ¡Casi igual que en Francia, en la que un creador es lo más! Aquí se menosprecia el talento o buen uso de la inteligencia. La cultura es I+D, industria creativa, y tendría que estar subvencionada como comprar un coche y, sin embargo, se grava con el 21% de IVA. Sin duda, se trata de una cuestión ideológica. A este Gobierno no le mola la gente que piensa por sí misma, que tiene sentido crítico y que busca la verdad. Lo peor es que la cultura y la educación perdidas son difícilmente recuperables”.
“A este Gobierno –añade presto “El Chismoso”– parece que solo le interesa vender la manoseada marca España, junto con magnos festivales y grandes premios, cuando la verdadera marca que imprime carácter es la cultura”. Yo me sumo al debate y les digo que: “Cultura es cultivo y empieza por uno mismo. De ella hay que distinguir entre los valores de habilidad, los éticos y los morales. La cultura es, pues, personal y siempre un regenerador democrático, como advirtiera Machado, pero las instituciones tienen sobre ella una responsabilidad especial. Aunque Savater, ya algo harto, exclamó: yo no os pido que subvencionéis la cultura, sólo os pido que recéis por ella”.
José María Martínez Laseca
(20 de noviembre de 2014)

martes, 18 de noviembre de 2014

Adoquines

No se trata de esos caramelos gigantes, típicos de Aragón, que inventara el pastelero bilbilitano Manuel Caro Gormaz hacia 1920, en cuyo envoltorio exterior lucen la imagen de la Virgen del Pilar y por dentro simpáticas letrillas de jotas populares. Algunos me traía mi padre a Almajano, siendo yo niño, al volver de la feria ganadera de septiembre por las altas eras de Santa Bárbara. Me estoy refiriendo, aquí y ahora, al adoquín o piedra labrada, generalmente caliza o basalto, que se usa para la pavimentación de calzadas y espacios públicos peatonales. Así, la acción de adoquinar consiste en empedrar con adoquines. Curioso, como siempre, el otro día me di una vueltecita por el centro de nuestra ciudad y pude observar que hay bastante suelo adoquinado. Sea de modo parcial o completo, vi estas calles o plazuelas: Ramón y Cajal, Jurados de Cuadrilla, Duques de Soria, Medinaceli, Nicolás Rabal, Herradores, Numancia, Puertas de Pró, Instituto, Aduana Vieja, San Juan, Mayor, Cuchilleros, Los Miranda, Travesía Postas, Zapatería y Real. Con desigual fortuna, ya que algunas se encuentran machacadas por el paso de vehículos de gran tonelaje. Mención aparte merece la plaza del Vergel cuya reciente remodelación, imitando la plaza Felipe II de Madrid, por emplear puntiagudos adoquines, soliviantó al vecindario. Mi compañero Andrés al observar a los “mestres calceteiros”, o trabajadores especializados, colocándolos, le preguntó a uno de ellos: -Qué, ¿de Lisboa?, a lo que el portugués, con tono molesto, le respondió: -¡No, de Oporto!
Haciendo memoria, uno recuerda como tiempo atrás había otras calles adoquinadas que, después, acabaron asfaltadas. Frente a quienes defienden su preservación, atendiendo a su composición plástica, están los partidarios del asfalto que argumentan que así los suelos serían más económicos de mantener, dañarían menos los neumáticos de los coches y escurrirían mejor el agua de lluvia. Pese a todo, aquí en Soria, se ha puesto de moda el adoquinado (junto con los bolardos metálicos y las rotondas), levantando el asfalto. Hay quien insinúa que en tiempos de crisis es un despilfarro cambiar el alicatado del cuarto de baño.
José María Martínez Laseca
(13 de noviembre de 2014)

martes, 11 de noviembre de 2014

Las huellas de Teresa


Santa Teresa era, al decir de Cioran, una esposa de la canción. Las condiciones intelectuales y materiales en que tuvo que escribir nos hacen pensar en un caso excepcional de predestinación literaria. Es una poetisa intensa y visceral. Que naciera en España, resulta anecdótico, según J. A. Mañas, ya que ni Castilla explica a Santa Teresa, ni el mundo anglosajón a Emily Dickinson, por citar a dos poetisas salvajes, de una intensidad parangonable.
Con 47 años, dice Carmen Martín Gaite, se dedicó a ponerle pisos a Dios. Hasta 17, que están en: Ávila, donde fundó el convento de San José en 1562; Medina del Campo (Valladolid, 1567); Malagón (Ciudad Real), Valladolid y Toledo (1568); Pastrana (Guadalajara, 1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (Salamanca, 1571), Segovia (1574); Beas de Segura (Jaén) y Sevilla (1575); Caravaca de la Cruz (Murcia, 1576), Villanueva de la Jara (Cuenca) y Palencia (1580); Soria (1581) y Granada y Burgos (1582). Todas ellas forman la red de Ciudades Teresianas.
Teresa llega a Soria, desde Palencia, con 7 monjas y el P. Doria, el 2 de junio de 1581. Soria era el fin del mundo; pero, a petición de su amigo el obispo de Osma Alonso Velázquez, se decidió a venir. Lo justificaba la donación de un palacete, junto a la plaza de la Fuente de Cabrejas, hecha por la piadosa y rica viuda navarra Beatriz de Beaumont, para que abriera otro hogar a sus monjitas. La visita está documentada por ella misma. En su libro “Las fundaciones” anota: “tenía en Soria una casa buena, fuerte, en harto buen puesto; y dijo que nos daría aquella con todo lo que fuese menester para fundar, y esta con quinientos ducados de juro de a 25 mil el millar. El obispo se ofreció a dar una iglesia harto buena, toda de bóveda, que era de una parroquia que estaba cerca…”
Así que el nuevo convento de la Santísima Trinidad fue inaugurado el 16 de junio. Santa Teresa permaneció en Soria hasta el 16 de agosto en que partió hacia Ávila. Hay una carta suya dirigida al P. Gracián, fechada aquí el 14 de julio de 1581, donde le escribe: “Crea que a una monja descontenta yo la temo más que a muchos demonios”.
José María Martínez Laseca
(6 de noviembre de 2014)

domingo, 2 de noviembre de 2014

Robagallinas

Sé bien que esta palabra no aparece registrada en el nuevo diccionario de la lengua española (el DRAE), pero la anoto aquí porque, hace poco, la pronunció Carlos Lesmes, a la sazón Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, para referirse a que “tenemos una Ley de Enjuiciamiento Criminal pensada para robagallinas”. Puesto que traba la lucha contra la indignante corrupción, que gira, cada día, como un carrusel, dada la extendida infección. Resulta así que cualquier pobre desgraciado, aunque se haya saltado la ley por poca cosa, da con sus huesos en la cárcel, mientras que tanto ladrón de corbata, como hay actualmente en este país (Trincópolis), se va de rositas.
Alega Lesmes que nuestro marco legal, además de cojo, carece de medios en los tribunales para poder enfrentarse con la defensa de los corruptos por poderosos bufetes de abogados, que saben aprovechar los resquicios de una ley garantista para entorpecer o dilatar los procesos en el tiempo. Además está el recurso al indulto, usado a su antojo por los Gobiernos de turno y que les ha permitido corregir con descaro las decisiones condenatorias de los tribunales. En consecuencia, habrá que modernizar nuestro anticuado sistema procesal, para que la justicia, mejor dotada, sea justa (menos lenta, barata y más eficiente), ya que “si la justicia no funciona no hay regeneración democrática”.
Todo lo dicho es condición necesaria, pero no suficiente. Para la lucha contra la corrupción y el latrocinio es imprescindible un cambio de mentalidad. Con el fin de que dejemos de pensar mayoritariamente como la madre de “La Chelito” que le decía a su hija: todos los que no tienen dinero son unos sinvergüenzas. Así que los remedios son, también, una cuestión de educación en valores: empezando por el respeto a lo público, que quiere decir que es de todos y no de los mafiosos, golfos y mercenarios que solo piensan en sus cajas fuertes. Porque, “el hombre de deseos insaciable es como un tonel agujereado: se pasa la vida intentando llenarse, acarreando agua en un cubo igualmente agujereado”.
José María Martínez Laseca
(30 de octubre de 2014)

martes, 28 de octubre de 2014

Sobre la leyenda de “El monte de las ánimas”

Las dos grandes fiestas célticas eran las del 1º de mayo y el 1º de noviembre. Curiosamente, ninguna de las dos concuerda con los cuatro goznes sobre los que gira el calendario solar, los dos equinoccios y los dos solsticios. El 1 de mayo es precursor del amable calor y de la vegetación espléndida del verano, mientras que el 1º de noviembre anuncia el frío y esterilidad del invierno. Al 1 de noviembre, cristianizado como día de Todos los Santos, ahora se le llama Hallowe´en (del antiguo All-hallow Even o Víspera de Todo lo Sagrado). Esta fiesta se desdoblaría en el siglo XI, al crearse por la orden monástica de Cluny el día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre) o Día de las Ánimas, para rogar por todos los muertos. A este periodo de paso era el Año Nuevo y en Irlanda se llamaba Samuin e iba precedido por la noche de las calendas de invierno, durante la cual los difuntos entraban en comunicación con los vivos en una confusión cósmica general. Se trata, pues, de un tiempo de excepción.
No es de extrañar, por ello, que el visionario poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) tuviera presente lo antedicho para escribir su celebrada leyenda “El monte de las ánimas”, publicada en “El Contemporáneo” el 7 de noviembre de 1861. Se la cuenta un narrador en primera persona que, durante la noche de difuntos se despierta por el tañido de las campanas y recuerda una tradición escuchada en Soria, por lo que él decide redactarla.
La leyenda arranca con la conversación que Alonso de Alcudiel mantiene con su bella prima Beatriz, mientras regresan de una partida de caza. Alonso le relata la leyenda del monte que atraviesan. Allí, la noche de Todos los Santos, se oye la campana de la derruida capilla y los esqueletos de los muertos se levantan de sus tumbas. Trae causa de una sangrienta batalla que, en una noche como esa, enfrentó a los caballeros templarios con los nobles castellanos. En la ambientación de la historia “los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos”. No obstante, Beatriz, que se ha criado en Francia, encuentra tanta fantasmagoría un poco infantil, propia de gentes que viven en tierra tan atrasada.
Esa noche conversan ante el fuego de la chimenea. Alonso le ofrece a su prima un joyel de la familia para que lo recuerde, porque teme que pronto volverán a separarse. No obstante, ella, con frialdad e indiferencia, se lo rehúsa en principio, pero acaba aceptándoselo. Él, a cambio, le pide a Beatriz una prenda y la mirada de Beatriz “brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico”. Caprichosa y egoísta, ella le dice a Alonso que le daría en prenda una banda azul que llevaba en la cacería, pero que la ha perdido en el monte. El valeroso Alonso duda un instante, “me llaman el rey de de los cazadores”, dice, pero confiesa que tiene miedo de salir al monte en esa noche. Su prima no responde, aunque “una sonrisa imperceptible se dibujó en el rostro de Beatriz”. Afirmará comprender que su primo no se adentre en la oscuridad de la noche, si bien Alonso se da cuenta de que quiere ponerle a prueba, por lo que decide salir a buscar la banda. Con ello “Beatriz exhibe “una radiante expresión de orgullo satisfecho”.
Las horas pasan y Alonso no regresa. Suenan las doce campanadas, “lentas y tristísimas”. Ahora “el aire azota los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía…” Beatriz empieza a sentir miedo, cree oír pasos, siente una presencia. Pasa una noche de insomnio y de terrores. Cuando llega la aurora, piensa que la luz disipará sus temores, pero justo entonces encuentra, ensangrentada y hecha jirones, su banda azul, depositada en el reclinatorio. Allí mismo la encuentran los criados, con los miembros rígidos y una palidez cadavérica en su rostro, “muerta, muerta de horror”. Desde entonces se dice que en la noche de Difuntos se ve levantarse a los esqueletos de los caballeros templarios y castellanos para perseguir a una mujer hermosa y pálida alrededor de la tumba de Alonso.
La semejanza con el mito originado en la “Metamorfosis” de Ovidio, donde la ninfa queda petrificada, tras observar el entierro de Iphis, es manifiesta. Constata así el tópico literario de “la amada ingrata”, bien visible en las tablas de Botticelli (tres del total de cuatro están en el Museo del Prado) que ilustran la “Historia de Nastagio degli Onesti”, tomada del cuento de la quinta jornada del Decamerón de Boccaccio. Allí, un joven de Rávena, tras verse rechazado por la hija de Paolo Traversari, abandonó la ciudad instalándose a sus afueras. Así, en el primero de los paneles se nos muestra a Nastagio despidiéndose de sus amigos e internándose en un pinar, donde ve una mujer atacada por mastines y perseguida por un jinete, Guido degli Anastagi. Éste le refiere que también él amaba a una joven que no le correspondía y cuyo rechazo le llevó al suicidio. Su muerte no conmovió a la joven, quien al morir fue condenada al Infierno por su indiferencia. Allí se les castigó con esta persecución, que debía repetirse cada viernes durante tantos años como meses ella le había ignorado. Cada vez que Guido alcanzaba a la joven abría su costado y arrojaba a los perros su corazón.
Estamos, en consecuencia, ante uno de los temas básicos de la narrativa de Bécquer: el de la mujer que impulsa al hombre a una transgresión que será castigada con la muerte o la locura. La culpable, por falta de misericordia con las pretensiones de su enamorado, recibirá por ello un doble castigo: primero la muerte, provocada por el miedo, y después la persecución eterna.
José María Martínez Laseca
(27 de octubre de 2014)

Teresa, la Santa

“Yo no conocí ni vi a la Santa Madre Teresa de Jesús -dice Fray Luis de León- mientras estuvo en la tierra; mas ahora que vive e el cielo, la conozco y veo casi siempre en dos imágenes vivas, que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros”. Pues bien, la celebración del V Centenario de su nacimiento, es una buena ocasión para acercarnos a su figura y a su obra. Vayamos a la España de Felipe II, cuando el Renacimiento -más pagano y universal con el Emperador- ha mudado a nacional y religioso. Por eso irrumpen ascetas y místicos. Entre ellos Santa Teresa; Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582). Una formidable mujer, cuya inteligencia, sabiduría y valor nos la acercan a nuestra sensibilidad y simpatía, porque su inteligencia es la del sentido común, su sabiduría es el aprecio por las criaturas, y su valor, el de la mujer fuerte de la Biblia.
Su trayectoria vital va de la clandestinidad a la mística. Sus padres, para eludir el acoso de la Inquisición, tras la auto-delación de su abuelo, emigran a Ávila. Allí nace Teresa, que vive su infancia consciente de su linaje judeo-converso, reprimido y oculto de una manera que la marcaría. Hizo vida mundana y de insatisfacción vocacional intramuros del convento; pero, tras la muerte de su padre en 1541, enmendó su conducta empleándose a fondo en la reforma de la Orden del Carmen, junto a San Juan de la Cruz. En 20 años, fundó 17 conventos para monjas y 16 para frailes. Asumió el papel de esposa de Jesús, credencial que le abriría las puertas al misticismo femenino, de donde surgiría su incuestionada y universal celebridad
Para evitar sospechas sobre su crecimiento espiritual, Teresa eligió por confesores a altos cargos del Santo Oficio, quienes la instan a escribir buscando un interlocutor que le hiciera decir lo que no sabía explicar. Así con el “Libro de su vida” creó el género de la autobiografía espiritual. Con “Las moradas”, dirigida a sus monjas, sistematiza sus experiencias místicas. Y el libro de “Las fundaciones” nos la muestra como una mujer de acción, que pone toda su vida al servicio de un ideal. Ninguno le es publicado en vida. Su lírica, emocionada y tierna, está impregnada de intimidad y gracia. Fue Teresa una de las primeras mujeres en la historia de España en lograr, por sí misma, la libertad interior.
José María Martínez Laseca
(23 octubre de 2014)

domingo, 19 de octubre de 2014

Paz e infancia

Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi han sido galardonados este viernes con el Nobel de la Paz 2014. El Comité Noruego reconoce así la labor de dos destacados activistas por los derechos de los niños. Sin duda, la joven paquistaní de 17 años Malala Yousafzai nos resulta más conocida. Cobró notoriedad cuando el 9 de octubre de 2012, tras ser amenazada por un grupo de talibanes, recibió un tiro en la cabeza, mientras regresaba del instituto. Desde los 11 años, Malala, bajo el seudónimo de Gul Makai, escribía en su diario cómo aumentaban las restricciones hasta que, finalmente, cerraron todas las escuelas de niñas. Pero, ni tan siquiera aquella experiencia traumática consiguió apartar a Malala de su objetivo. Tras curarse en el Reino Unido, donde fue acogida con su familia, continuó con su empeño a favor de la educación de las niñas. Así, en su emotivo discurso, del 2013, ante la ONU, afirmaba que "El extremismo tiene miedo de los lápices y los libros y del poder de la voz de las mujeres, por eso las matan", al tiempo que hacía un llamamiento a la lucha global contra la falta de escolarización, porque "un niño, un profesor, un lápiz y un libro puede cambiar el mundo. La educación es la única solución". También el año pasado Malala recibió el premio Sajarov de la Unión Europea.
En el caso del indio Kailash Satyarthi, menos conocido, "mostrando gran valor personal" y siguiendo la tradición de Gandhi, este galardón le reconoce, además de su lucha contra la explotación infantil, su contribución a la construcción de diferentes convenciones de los derechos de los niños. Se calcula que la ONG que lidera Satyarthi, Global March, ha liberado de la práctica de esclavitud laboral a unos 80.000 niños de entre cinco y doce años en 160 países.
El Comité Nobel Noruego destaca que "los niños y niñas tienen que ir a la escuela y no ser explotados con objetivos financieros", y recuerda que este es un riesgo que sufre el 60 % de la población de los países pobres, que tiene menos de 25 años. Se calcula que actualmente hay 168 millones de niños y niñas trabajadoras en todo el mundo, aunque la cifra se ha reducido en 78 millones desde el año 2000. Este año, el Premio Nobel de la Paz lo comparten una joven musulmana de Pakistán y un hombre hindú de la India, como señal de fraternidad entre religiones y países.
José María Martínez Laseca
(16 de octubre de 2014)

Alfonso VIII de Castilla (1155-1214)

Para todo hay, suele decirse, un aniversario. Por ejemplo, este año de 2014 se cumple el octavo centenario de la muerte del monarca castellano Alfonso VIII (que reinó entre los años 1158 y 1214). Si lo traigo aquí a cuento es porque su figura guarda muy estrecha relación con nuestra ciudad de Soria. Sabemos que al morir Alfonso VII, en 1157, repartió su reino entre sus dos hijos: a Fernando le dio León y a Sancho, Castilla. Pero Sancho III, el deseado, muere repentinamente y accede por ello al trono su hijo Alfonso VIII, cuando tan solo contaba 3 años de edad.
Su tutela se la disputan las familias de los Castro y los Lara, por lo que se vio trasladado a la entonces villa de Soria, criándose en la casa de un caballero del Linaje de Santa Cruz. No obstante, al ser reclamada la custodia por su tío, el Rey de León, que pretendía hacerse con su corona, fue puesto a salvo por Pedro Núñez de Fuentearmegil, quien lo llevó hasta San Esteban de Gormaz y después a Atienza. Por esta noble hazaña, junto con la participación de los caballeros sorianos en sucesivas batallas, Alfonso VIII otorgó a Soria generosas prerrogativas, entre las que se cuenta el denominado privilegio de los Arneses y otro por el cual los caballeros de los linajes de Soria solo tenían obligación de acudir a la guerra cuando participase el Rey, debido a que ostentaban la condición de protectores de su persona.
Gracias a tan generosos favores reales, Soria disfrutó en la época de uno de sus momentos de mayor prosperidad. Así se justifica que el primer gran núcleo monumental de Soria lo constituyan sus iglesias románicas del siglo XII. Pero tampoco se olvidó el Rey Niño de sus valedores sorianos en tiempo de desgracias. Así, tras el desastre provocado por la invasión de Sancho el Fuerte de Navarra, a finales del siglo XII, matando, quemando y robando todo cuanto hallaba; Alfonso VIII le otorgó el denominado Fuero Extenso, con el objetivo de propiciar una nueva afluencia de gentes. Dicho Fuero articulaba las relaciones de sus vecinos y regulaba su forma de gobierno interior, advirtiéndose ya tres de sus instituciones originales cuales son los Doce Linajes troncales, los Jurados de Cuadrilla y los Sexmeros de la Tierra.
Tan clara muestra de fidelidad al Rey ha hecho posible que Soria ostente en su escudo actual el título de “Muy Leal Ciudad”. Además, en este blasón encontramos la torre de homenaje de un castillo con tres almenas, de la que emerge el busto de un Rey, que no puede ser otro que el de su bienhechor Alfonso VIII. Cabe señalarse que el mentado Rey se casó, en septiembre de 1170, en Burgos con Leonor Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania y, asimismo, hermana de Ricardo Corazón de León. El matrimonio se efectuó cuando los contrayentes tenían 14 y 10 años, respectivamente. La influencia política y cultural de su esposa gascona, con la que tuvo más de 10 hijos, fue bien notable, acogiendo en su corte a trovadores y sabios.
Conocida es la relación extramatrimonial de Alfonso VIII con una hermosa hechicera hebrea que, lejos de suponer uno más de esos amoríos e infidelidades reales, ha remontado el curso del tiempo para elevarse a la leyenda de los grandes amores de la historia de la humanidad. Se cuenta que el rey, persiguiendo a su halcón, se adentró en el jardín donde estaba Raquel, quedando al instante prendado de su belleza. No pudiendo vivir sin verla, decidió llevarla consigo al palacio real, sin importarle la opinión de su esposa Leonor ni la de la Iglesia. Juntos pasaron 7 años y el pueblo decía que el rey estaba hechizado. La reina, muy ofendida, contrató a dos sicarios que la mataron clavándole una daga en el corazón. Al enterarse el Rey, invadido de dolor y de cólera, mandó ahorcar a los asesinos y repudió a su esposa enviándola a vivir a un convento. Hay quien dice que el Rey pasó hasta sus últimos días sentado en la tumba de su amada Raquel, hablándole. Otros refieren que Raquel se convirtió en paloma, simbolo así del primer encuentro amoroso.
Leyendas aparte, el Rey Alfonso VIII de Castilla es conocido también por sus muchas empresas guerreras, recibiendo el apelativo de “el de Las Navas”. Ello por librar la gran batalla de Las Navas de Tolosa (1212) en la que derrotó a los almohades al mando del califa Miramamolín, inclinando con su victoria de forma definitiva la balanza de la reconquista de la península ibérica para los reinos cristianos.
Cabe aún recordar a Alfonso VIII como fundador del primer estudio general español, el “Studium generale de Palencia”, y que decayó tras su fallecimiento, acontecido en Gutierre Muñoz (Ávila) el 6 de octubre de 1214. Sus restos, junto a los de su esposa Leonor, recibieron sepultura en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos, que nuestro Rey había fundado antes.
En estos días, la pequeña localidad abulense de Gutierre Muñoz, de apenas 80 habitantes, ha acometido actos conmemorativos de los 800 años de la muerte del rey Alfonso VIII, recordando su figura histórica y su repercusión literaria. El Ayuntamiento de Palencia, con el Instituto de la Lengua de Castilla y León organizó en junio la muestra “Palencia at Primum: la primera Universidad de España”. Otro sí en Burgos y demás lugares. Incluso la novela de José María Pérez, Peridis, “Esperando al Rey” se ambienta en plena siglo XII, en la infancia y minoría de edad del Rey Alfonso VIII “El Noble”, con el teocentrismo en Europa. Cuando (1192) Ricardo Corazón de León y Saladino pactaron que Jerusalén siguiera bajo control musulmán, permitiéndose el libre acceso a los peregrinos cristianos.
Mas, en la ciudad de Soria, que tanto le debe a este Rey, nada, que yo sepa, se ha hecho. En la prodigiosa fachada de la iglesia románica de Santo Domingo quedan, sobre las arquivoltas de su puerta, los retratos de Alfonso VIII y doña Leonor: erosionados por la indiferencia y por el inapelable paso del tiempo.
José María Martínez Laseca
(14 de octubre de 2014)

sábado, 11 de octubre de 2014

Tener tarjeta

A estas alturas, ya deberíamos saber si directivos de las Cajas de Ahorro en Castilla y León (dado que Caja España, Duero, etc., acabaron en desastre, por mala gestión, a fuer de politizadas; y han sido fusionadas), tenían o no tarjetas en negro. Sí conocemos la adscripción de muchos de ellos a empresas participadas que les añadían otros pingües ingresos. En Galicia se han interesado por lo que a ellos les toca, máxime al contar con muchos impositores cabreados por las participaciones preferentes endiñadas, con las que les birlaron sus ahorros de toda una vida. Viene ello a cuento de la noticia que, salvados el culebrón de Cataluña y ahora el contagio por Ébola, está de tan candente actualidad.
Hablo del sonado caso de las tarjetas fantasmas de Bankia en “B”, protagonizado por directivos y consejeros de la antes Caja Madrid que dilapidaron 15,5 millones de euros en viajes, ropa, comida y otros gastos privados, no declarados, con tales tarjetas de crédito. Hasta 86 implicados de todo el panorama político sin distinción. Desde los tres partidos principales, patronal, sindicatos y un sinfín de directivos que, sin vergüenza, siguen formando parte de Bankia (a la que se inyectaron 25.000 millones de euros de fondos públicos). Poderoso caballero es don dinero, que todo lo compra y todo lo corrompe. Con este tipo de prebendas tan generosas, los corruptores se garantizaban la fidelidad de los consejeros, que olvidaban su cometido esencial de control y garantía de la obra social de la caja. Regalos, pues, envenenados, porque dejaban a la zorra guardando las gallinas.
La dura situación de crisis y de elevado paro que padecemos está teniendo, al menos, un efecto positivo de toma de conciencia ciudadana y de corrección de valores éticos y morales. De reivindicación de la decencia ante tan galopante corrupción. Sin tardar han de adoptarse medidas de regeneración democrática, un factor imprescindible para que la gente pueda volver a creer en la política como el arte noble que es. ¿Cuándo la aplicación de incompatibilidades a los cargos públicos? Un cargo, un sueldo. Frente a la acumulación desmedida por insaciable codicia. Miremos alrededor: culos y sillas. Según las últimas estadísticas, 2 de cada 3 diputados nacionales ejercen otra actividad lucrativa al margen de su escaño.
José María Martínez Laseca
(9 de octubre de 2014)

lunes, 6 de octubre de 2014

Finde

Es bueno, de vez en cuando, darse una vuelta por Madrid. Yo lo hice el pasado fin de semana, rompiendo la rutina de mi Soria provinciana y recoleta. Porque en Madrid, al tratarse de una gran urbe, se encuentra de todo. Y entre mis apetencias culturales está la de visitar exposiciones de arte. Acudo con frecuencia, asesorado por mi amigo el pintor palentino Ignacio del Río Chicote. Así que los dos días del sábado y domingo nos dieron para unas cuantas, muy recomendables todas ellas. La primera a la que nos acercamos fue la de Richard Hamilton (Londres, 1922-2011) en el Museo de Arte Reina Sofía. Una acertada selección de más de 250 obras, realizadas desde 1960 hasta la muerte de quien está considerado una figura clave del Pop Art y uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX. A mí me asombró sobremanera su polifacético discurso iconográfico, mostrándonos en su preocupación por los mecanismos de la percepción estética uno de los ejes de su creatividad.
La siguiente, como no, fue la de “El Greco y la pintura moderna”, en el Museo Nacional del Prado. Otra auténtica gozada, a pesar del abundante público. Un pintor tenido por realista, visionario y hasta por loco, pero que sabía pintar los sentimientos. Su grandeza consiste en que no nos da un mensaje claro, sino motivos para soñar y fantasear. En sus retratos penetra en la psicología de los caballeros de su tiempo. De aquí que sea tenido por “el pintor de la esencia”. El Greco (1541-1614), de ser poco apreciado en su tiempo, pasó, a partir del siglo XIX, gracias a Fortuny, Rusiñol, Sorolla y, sobre todo a Ignacio Zuluaga, a ser el pintor más influyente de la renovación de la pintura moderna cual corrobora esta muestra. Así “Las señoritas de Avignón” deben mucha de su gracia y su luz a “La visión de San Juan” (o “Amor profano”) del griego.
Aún añado una tercera, la de “El rostro de las letras”, en la Sala Alcalá 31, que recoge cientos de imágenes de los intelectuales más brillantes de la Historia reciente de España. “En otras partes –advirtió Larra– es la más apreciada la aristocracia del talento”. Aquí, las fotografías nos conducen como un lazarillo desde los años recentales del daguerrotipo en el Romanticismo hasta la Generación de 1914. Ya de regreso a Soria, la cruda pesadilla de la A-15 inacabable.
José María Martínez Laseca
2 de octubre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

De la despoblación

Días atrás viajé a Calatayud, sita a orillas del río Jalón, que dista unos 90 kms. de nuestra ciudad. Se trata de la cuarta población en importancia de la vecina Comunidad Autónoma de Aragón, por detrás de sus tres capitales de provincia: Zaragoza, Huesca y Teruel. Porque rebasa los 20.000 habitantes. Recorrí sus calles y plazas, tanto del casco viejo como de su parte moderna, y me gustó, no ya por su rico patrimonio histórico-artístico y su gastronomía, sino, también, por el latir de su vida cotidiana. Antes había estado allí, de paso. Anoto que desde 2001 dispone de una estación del AVE, con la que íbamos a enlazar desde Soria por medio de la famosa lanzadera (¿Ubi sunt?).
Al patearla, observé oquedades en su casco urbano. Consecuencia directa de los precipitados derribos de edificios por el ansia especulativa de la construcción, y que al pincharse la burbuja inmobiliaria han dejado esos solares para corrales del sereno. ¿Qué locura colectiva nos llevó a pensar en la necesidad de tal oferta de vivienda nueva a tan elevados precios? ¿De dónde iba a venir la cantidad de gente requerida para habitarlas, máxime cuando esto sucedía en todos los sitios a la vez? ¿Acaso se esperaba una masiva invasión de los “bárbaros” del norte? Me fijé, en la carretera, al pasar por Almenar de Soria, como se ofertaban sin éxito unas cuantas viviendas unifamiliares adosadas. Aún me acordé de aquella ocurrencia del salto del Duero expandiendo el plano de Soria, la que se justificaba en la pretensión de dar cabida a 100.000 habitantes en la ciudad, cuando ni succionando a la provincia entera se alcanzaba dicha cifra. Ni aun acogiéndose al interesante fenómeno de segunda residencia.
Somos pocos, dispersos y envejecidos. Acaso con la despoblación nos pase como con la crisis, que, de tanto mentarla, parece perder su importancia. La mayoría de la población reside en el litoral y en las grandes ciudades. El interior de España, con provincias como Soria, Zamora y Teruel, se vacía. Si “Gobernar es repoblar” los sucesivos gobiernos han fracasado en el reto del equilibrio territorial. Ahora los doctores del Congreso la consideran “un problema de Estado” y los galenos del Senado están auscultándola. Pero dinero llama a dinero y el cáncer de la despoblación hiede a silencio y soledad.
José María Martínez Laseca
(25 de septiembre de 2014)

Lecciones del románico

Partiendo de de que no es posible entender el mundo sin un relato, cabe pensar que la plasmación iconográfica de las medievales iglesias románicas era la mejor manera de contarles a la mayoría de parroquianos analfabetos la historia sagrada. Así, en la fachada, presidiendo, se encontraba el Cristo Majestad, rodeado por los cuatro evangelistas. No faltaban los arcángeles San Miguel y San Gabriel, ni los veinticuatro Ancianos del Apocalipsis, ni el Espíritu Santo en forma de paloma, o el cordero de Dios. Además, aparecían Abel, Melquisedec y la creación de Adán y Eva junto al árbol simbólico del Paraíso.
Por las arquivoltas de la puerta de acceso o en el interior, se mostraban la Anunciación, La Visitación, el aviso de los pastores, la Natividad, la comitiva de los Reyes Magos, Herodes, la Matanza de los Santos Inocentes y otras representaciones de la vida adulta de Jesús. Son escenas extraídas del Viejo y del Nuevo Testamento, las que conforman una suerte de pedagogía visual, cuya finalidad era la de trasladar de manera eficaz a los creyentes el mensaje de que la salvación estaba del lado de aquellos que seguían el ejemplo de Jesucristo.
Es conveniente, además, realizar una lectura más detenida de otras imágenes labradas en los capiteles historiados para rastrear en ellos posibles usos y costumbres de la vida cotidiana. Porque nos aportan mucha información acerca de las prácticas más frecuentes y que menos se adecuaban a los preceptos de la iglesia. Este es el caso de aquellos vicios y pecados reprobados en los textos sagrados, homilías y sermones. No en balde tales pecados tienen la consideración de capitales. No eran sino recomendaciones dirigidas al pueblo llano. Aspectos a corregir como la lujuria, la avaricia, la embriaguez, la mentira, la difamación, etc. (presentes en ejemplos del Libro de Buen Amor de Juan Ruiz, el famoso Arcipreste de Hita) por tratarse de pecados posibles para cualquier cristiano y que debían de constituir práctica frecuente y generalizada entre los individuos a los que se dirige el mensaje.
De ahí cabe deducirse el más que probable afán moralizante de tales representaciones, al pretender persuadir a los fieles de las nefastas consecuencias que tendrían para su salvación tales prácticas. Hay en los templos románicos otras esculturas que muestran a hombres y mujeres exhibiendo impúdicamente sus cuerpos desnudos con escenas de sexo explicito. El lo que se conoce como el románico erótico. No sólo aparece en canecillos, capiteles y metopas, sino que incluso en el interior de las iglesias.
Lo que nosotros hoy vemos como algo escandaloso, para la gente del siglo XII era algo normal. La sexualidad –el denominado loco amor- encajaba dentro de lo cotidiano. Al igual que ocurre con el Libro de Buen Amor, muchos son los argumentos expuestos para justificar el enigma de estas representaciones en los templos. Desde la función moralizadora para reprimir vicios y pecados, pasando por la necesidad de incentivar la procreación, dada la mortalidad de la época, hasta la mera y simple plasmación de la propia realidad. Llevándolo más lejos, esas especulaciones podrían remitirnos al libre albedrío, es decir, a la capacidad de los hombres para decidir sus acciones. De escoger. Desconocemos que eso existía o no y si era posible en aquel tiempo tildado de oscurantista. Pero, llamativamente, aquellos pobladores se nos muestran como si la libre elección existiera. Y todo ello porque un mundo sin la ilusión de la decisión les parecería insoportable moral y estéticamente.
José María Martínez Laseca
(22 de septiembre de 2014)

Aprender lengua

Le gustaba al filósofo José Antonio Marina contar la historia de un profesor americano de Pedagogía que, el primer día de curso, decía a sus alumnos, futuros profesores: “He dedicado este verano a enseñar a hablar a mi perro. Está ahí fuera. ¿Queréis que pase a haceros una demostración?” Y los alumnos asentían entusiasmados. Así que el profesor introducía en el aula a su perro, que iba directamente a tumbarse delante de su mesa. Pasados cinco minutos, el perro no decía nada. Pasados diez minutos, el silencio continuaba. Por fin, un alumno osó ponerse en pie y exclamó: “Señor profesor, su perro no habla”. Y el profesor respondió: “Espero que esto os sirva en el futuro. Yo he dicho que había enseñado a hablar a mi perro, no que mi perro hubiese aprendido”. Lo importante no es tanto enseñar como que los alumnos aprendan.
Otro profesor en su primera clase escribía en la pizarra: “Comienza la clase de lengua, ¡silencio, por favor!” y “Vamos a estudiar una lengua extranjera, que se llama español o castellano”. A sus alumnos, poco acostumbrados a la interacción oral, apenas les llamaba la atención el primer enunciado –extraído, por cierto, de una viñeta humorística de El Perich–, mientras que sí se revolvían respecto al segundo, por entender que el español era su lengua materna y, en consecuencia, no les resultaba extraña. Y el profesor les comentaba que el uso funcional y comunicativo de la lengua debe desarrollarse en todos los ámbitos: expresión oral y escrita y comprensión oral y escrita. Que no se trataba de que ellos se entendieran entre colegas, sino de que supieran hacerlo siempre correctamente.
A propósito, el escritor Luis Landero refería que, por aquello de estar a la moda, a los mandamases educativos se les ocurrieron lindezas como hacer árboles sintácticos con las frases, pero los alumnos no aprendieron a escribir y a leer como Dios manda. Y aludía a que “en COU, yo sigo enseñándoles lengua, con mucho aparato terminológico, pero bastantes de mis jóvenes alumnos leen titubeando y sin entender a la primera lo que leen, su bagaje léxico es exiguo, un hipérbaton o una oración subordinada les es ya un laberinto, quieren explicar algo y no les alcanzan las palabras”. No es, pues, una tarea fácil. Porque aprender lengua lleva toda una vida.
José María Martínez Laseca
(18 de septiembre de 2014)

sábado, 13 de septiembre de 2014

Dis Berlin

Este septiembre, en la Sala de Exposiciones del Palacio de la Audiencia de Soria, cuelga sus cuadros –bajo el significativo título de “Homo Sapiens”– el pintor Dis Berlin. A mí me tenía mosqueado esa máscara que encubría –¿o, por el contrario, revela?– su personalidad. Así que, atraído por tal halo de misterio, acudí a la inauguración en la tarde del pasado jueves, día 4.
El creador, Mariano Carrera Blázquez (Ciria, 1959), habló para decirnos que todo artista necesita del afecto del público y que por eso, para buscarlo, sale de su cueva, que es el estudio, con el fin de ofrecerle el trabajo realizado. Y dice que esta ocasión tiene para él un valor sentimental, ya que hacía un año que murió su madre, y porque solamente cree en una patria y esa no es otra que el pueblo donde nació. Pueblo hermoso, en el que vivió poco tiempo (a los 5 años emigró a Zaragoza), pero que dejó que su infancia creciese. Ese paisaje escarpado, las montañas, sus cuevas –los primeros pasos que dio hacia un mundo propio–, le fijaron una huella indeleble. (En el acto, familiares y vecinos de Ciria). Y reivindicó su condición de soriano, porque pese a que, como dijo, pareciera de otro planeta en cuanto a lo que hacía; sin embargo, el rigor y el trabajo de la gente de esta tierra los tenía inculcado en su sangre. En este mismo sentido añadió que le causaba un especial placer saber que en este lugar al que pertenecía verían su obra de una manera sosegada, que es como hay que ver la pintura, sin las prisas con las que lo hacen en Madrid o en otras capitales, donde la mirada ya ha desaparecido. Y pidió a los sorianos que dedicaran un tiempo de su visita a la exposición para ampliar su sensibilidad y recrear su universo.
Antes, la comisaria de la muestra, Elena Ruiz Sastre, nos advirtió que el camino de la perfección y el conocimiento en el arte tiene mucho que ver con la mirada personal de cada uno de nosotros. Sea para sentirla o analizarla. Porque, con su lenguaje cifrado, Dis Berlin lanza sugerentes guiños a la cultura, al cine, a la literatura, a los años 40… que provocan las evocaciones del espectador. Son cuadros mimados al detalle en su estética, que remiten al collage y a la escritura automática. Auténticos poemas visuales no exentos de crítica, ni de melancolía.
José María Martínez Laseca
(11 de septiembre de 2014)

martes, 9 de septiembre de 2014

Candados del amor

Románticas se antojan las acciones de las parejas de enamorados que marcan, con la punta de sus navajas, sobre las blandas cortezas de los árboles, los contornos de unos corazones que cobijan en su interior sus dos nombres acompañados del día de sus promesas. En la orilla izquierda del río Duero a su paso por Soria, se halla ese paraje idílico, de los más bellos de España, que transcurre entre San Polo y San Saturio, y allí se pueden encontrar ejemplos de cuanto digo. El poeta Antonio Machado lo observó con sus propios ojos en sus habituales paseos de meditación y lo anotó así en su cartera: “Estos chopos del río que acompañan / con el sonido de sus hojas secas, / el son del agua cuando el viento sopla, / tienen en sus cortezas / grabadas iniciales que son nombres / de enamorados, cifras que son fechas”. Versos que quedan incrustados en la roca. Es el mismo escenario en el que Gustavo Adolfo Bécquer situó la acción de su hermosa leyenda “El rayo de luna”.
“Hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad” le decía don Sebastián a don Hilarión en la zarzuela de La verbena de la Paloma. ¿Acaso, avanzan también los usos y costumbres? Digo esto porque, desde la publicación de la novela rosa 'Ho voglia di te' (Tengo ganas de ti), del italiano Federico Moccia, después llevada al cine, cuyos personajes colocaban un candado en el 'Ponte Milvio' de Roma, se ha ido extendiendo –desde París a Sidney– por todo el mundo la moda de colocar tales artilugios sobre las barandillas de los puentes. Son los denominados “candados del amor”, que proliferan cada vez más, cual si del invasivo mejillón cebra se tratase. Hasta el punto de hacer peligrar con su peso dichos puentes. Aunque no llega a tanto, también puede observarse su contagio sobre las barandillas de la pasarela que conduce a la ermita de San Saturio. Por donde accedió San Prudencio a visitar a su maestro anacoreta.
“Mira –dijo señalando con su dedo índice quien me pareció ser el cabeza de familia del grupo–, también aquí hay unos cuantos de esos que llaman candados del amor para siempre. Pronto vendrán a descerrajarlos”. “Son como los tatuajes hechos en la piel, que ahora ya se pueden borrar”, oí que le respondió una joven adolescente. Porque el amor ha de ser libre, sin tan férreas ataduras.
José María Martínez Laseca
(4 de septiembre de 2014)

lunes, 1 de septiembre de 2014

Improvisada lidia de un novillo en un pueblo de Soria

Así se titulaba el breve aparecido en la página 85, del periódico ABC, edición de la mañana, correspondiente al domingo 12 de julio de 1959. Han pasado 55 años de aquello. El pueblo soriano al que se refería no era otro que Almajano. La información fue difundida a España entera por la agencia de noticias Cifra. Leámoslo:
“Soria.11. En el cercano paraje de Valonsadero, uno de los novillos que allí pastaban se desmandó y presentó, de improviso, en la plaza mayor del pueblo de Almajano, donde varios jóvenes descansaban de las faenas agrícolas. Rápidamente improvisaron capotes con sus prendas de vestir y comenzaron a capear al novillo, resultando una corrida completa, ya que el novillo embestía y acudía a la cita. La plaza se llenó de gente, que tributó calurosas ovaciones a los jóvenes toreros. Como la res no pudo ser reducida, uno de los lidiadores acabó con el bicho, entre los aplausos del público”.
Sabemos que hubo un encuentro previo entre el fugitivo animal y Cipriano Sanz, cuando este se dirigía con su yunta de vacas por el camino de La Losilla a binar una finca. Se le arrimó el novillo, que buscaba compañía, pero el Cipriano lo despachó, con lo que el bóvido se introdujo en la dehesa comunal. Al traer el ganado, con la tarde vencida, se condujo al novillo entre las vacas hasta el corral del Pepe de la Visita.
Llama la atención que se dijera que el novillo procedía del distante monte de Valonsadero. Felizmente, habían concluido en la ciudad de Soria sus tradicionales Fiestas de San Juan, tras la romería del Lunes de Bailas junto al Duero, el día 29 de junio. Y no tengo ningún dato, tras husmear en la hemeroteca, que lo acredite como uno de los toros de cuadrilla que el Jueves La Saca, el 25, se desvió de su recta trayectoria hacia los corrales de “La Chata”.
Aquel año fue el primero del ofrecimiento de jurados voluntarios. El día 14 se había celebrado ya La Compra del Toro y el 21 se presentó la canción pasodoble “Embrujo sanjuanero”, de Jesús Hernández de la Iglesia y Francisco García Muñoz. Sabemos que el 28, Domingo de Calderas, torearon los diestros Carlos Corpas, Juan Antonio Romero y Diego Puerta. Eso sí, el año anterior de 1958 la sensación de ¡que va suelto! la había causado un toro escapado de La Saca, que consiguió llegar al mismo corazón de la ciudad, provocando el pánico entre los tan tranquilos paseantes. Cabría, por ello, suponer que perteneciera a la vacada estable de Valonsadero, o bien fuera uno de esos toros reservados en la cañada del monte para las novilladas que por aquellas fechas se celebraban en beneficio del C. D. Numancia.
Lo de Almajano coincidió en el tiempo con el desarrollo de los afamados Sanfermines de Pamplona. En concreto, con su quinta corrida de feria. Comenzó la mañana con el encierro de los toros miuras. Y refiere el cronista, que presenció el ritual, que aquel día, “tronaba y relampagueaba a las seis y media de la mañana tristona, cuando la gente iba camino de la plaza”. Tan solo se corrieron cuatro toros. Por la tarde, no obstante, lució el sol, y el espectáculo obtuvo este resultado: “Solanito” dio la vuelta al ruedo en el cuarto, el sobrero; Curro Girón cortó una oreja al segundo y Diego Puerta, el mejor, una oreja al tercero y las dos al sexto, con salida a hombros del mocerío. Pese a ello “me aburrí como un hongo”, anotó el periodista. Los miuras resultaron apacibles. Y “la corrida, careció de interés”.
Mucho más interés tuvo el festejo taurino de Almajano. Las tapias del corral-plaza de toros se veían repletas por curiosos espectadores de todas las edades y hasta algunas mujeres se asomaban a las altas ventanas de la casa de enfrente, la del tío Josetón. El torete lucía fina estampa. Y embestía con brío, desbaratando los intentos de los mozos más valientes -que se le acercaban capa en mano-, obligándoles a refugiarse en un carro plantado en el centro del ruedo. Que a punto estuvo de escaparse cuando el Juan Pedro Vadillo, por descuido, dejó la puerta abierta. Allí se vio al Santos y al Juan Luis, al Lorenzo “El Cucán” y al Urbano, entre otros. Más de uno, aquella tarde, puso en riesgo su vida. El torete en cuestión era todo un miura, y lo hubiera disfrutado, sin duda, aquel cronista, enviado especial a los Sanfermines, de haberse desplazado hasta Almajano.
Si acaso, deslució su desenlace trágico, que aconteció de forma inesperada. El médico de Narros, don Jesús “El Rabanizo”, (hay quien nombra al Abel), tratando de atraparlo a lazo por los cuernos, propició que la soga se le bajara al cuello y el bicho murió ahorcado. Entonces se hizo el miedo. Pero Amado Arribas, como alcalde que era, dio aviso al Gobierno Civil, y el Marino, con su camioneta, llevó al torete muerto a la capital.
Muy bien podemos apreciar aquí como los hechos cambian según quien nos los cuente. Yo he procurado recomponer el puzzle roto de aquel día. Si bien algo enturbiados por el óxido del tiempo, muchos jirones de su recuerdo todavía permanecen en la memoria colectiva. Doy así en constatar la arraigada afición taurina entre las gentes del lugar. Hasta hace escasas fechas en Almajano se corrían encierros matutinos en sus fiestas patronales de agosto, y, aún mucho antes, era tradición asentada, por San Roque, hacer el cerramiento de la plaza de toros con los carros agrícolas, para que los mozos practicaran la capea con las reses más bravas. Lo corroboran unas fotografías expuestas en su centro social.
José María Martínez Laseca
(29 de agosto de 2014)

Elección de alcaldes

Mucho está dando que hablar la envenenada propuesta del PP de reformar la Ley Electoral (LOREG) para la elección directa de alcaldes en los 8.116 Ayuntamientos de España. Entre otras cosas porque lo que no se expone con claridad mueve a controversia. Pretende, bajo la coartada de la gobernabilidad del municipio, sea nombrado alcalde el cabeza de la lista que consiga el 40% de los votos y saque al siguiente al menos 5 puntos. De no ser así, habría una segunda vuelta entre los dos más votados.
Se la tilda de reforma electoral exprés, toda vez que nos encontramos a menos de 9 meses de la celebración de las próximas Elecciones Autonómicas y Municipales de mayo de 2015. Y se dice que es interesada por parte del único partido que la promueve –que amenaza incluso con implantarla en solitario–, dado que tiene difíciles los pactos postelectorales, de no obtener mayorías absolutas, y podría perder importantes alcaldías de capitales de provincia en las que ahora gobierna, entre otras Madrid. El pánico ha cundido en sus filas tras las pasadas Elecciones Europeas del 25-M en las que el PP, que solo superó el 40% de respaldo en Ceuta y Melilla, bajó hasta 16 puntos y perdió más de 3 millones de votos. Por eso quiere imponer sus propias reglas de juego –con lo que el 40% valdría más que el 60%– cambiando el vigente sistema de representación proporcional por otro de tipo presidencial. Al aplicarlo únicamente a Ayuntamientos, pero no a Parlamentos Autonómicos, ni al Congreso, aún siendo técnicamente posible, introduciría contradicciones enormes en el sistema y rompería la lógica constitucional, al otorgar la mayoría absoluta a quien solo ha sacado un porcentaje pequeño de votos.
Solo un pucherazo justificaría la urgencia en cambiar, unilateralmente y sin consenso, la lógica electoral que se aplica desde 1979. Su mayor coste económico tampoco cuadra con la cacareada austeridad del PP. Es inoportuna con el debate soberanista abierto, e insultante el vincularla con la regeneración democrática contra el lastre de la corrupción, que precisa de más ética y de una mejor fiscalización del poder. Que Rajoy dé la cara y se explique. Pero que no se negocie desde la oposición ningún cambio que suponga una regresión democrática, en lugar de una representación más equitativa.
José María Martínez Laseca
(28 de agosto de 2014)

lunes, 25 de agosto de 2014

¡Oh, capitán!

Uno siempre recuerda con gratitud a alguno de sus profesores. Sobre todo, a aquellos que más le motivaron a descubrir, a imaginar, a vivir. Que le enseñaron a ser mejor persona. Nombro a dos que tuve cuando estudiaba en el INEMM de Soria. La de Arte, a la que apodábamos “La Rubia” y Emilio Moratilla, de Lengua y Literatura. Inolvidables para mí por marcar la diferencia, al romper con el autoritarismo establecido en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la todavía vigente dictadura franquista y dar un trato cordial a los alumnos.
En esta línea hay algunas películas ligadas al mundo de la educación, que tienen como protagonistas a profesores especiales. Citaré, de entre las muchas, solo dos. La siempre emotiva de “La lengua de las mariposas” (1999), dirigida por José Luis Cuerda y El club de los poetas muertos” (1989) de Peter Weir. En la primera, enmarcada en 1936, con el inicio de la Guerra Civil; Moncho, un niño de 8 años, tras su enfermedad, se incorpora a la escuela. Desde ese momento, de la mano de su peculiar maestro (Fernando Fernán Gómez), junto a su amigo Roque, principia su aprendizaje del saber y de la vida. Pero el 18 de julio lo trastocaría todo. La segunda, “El club de los poetas muertos”, es de esas películas que nos marcan. La llegada de un nuevo y excéntrico profesor (Robin Williams) a un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra, descubrirá al grupo de alumnos a su cargo la esencia de la poesía y el significado del horaciano "carpe diem" –que exalta el valor de aprovechar el momento- así como la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños.
La poesía, en tanto que búsqueda del vacío, de lo inexplicable, es un acto de amor en sí misma. Supone sublimar lo trascendente. Porque somos efímeros, instantes, meros mortales de carne y hueso. Es, por ello, la poesía una necesidad humana. Así les dice: “No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión”. Y les pide: “¡No se resignen!” “Chicos, debéis esforzaros por encontrar vuestra propia voz”. Subrayo esto porque solo aquellos que nos han hecho sentir, disfrutar, reír, llorar, vivir en definitiva merecen ser recordados eternamente. “¡Oh capitán! ¡Mi capitán!”.
José María Martínez Laseca
(21 de agosto de 2014)

jueves, 21 de agosto de 2014

Precariedad laboral

Cuando llegué, al mediodía, al bar “El Cielo” de la céntrica plaza de Herradores de Soria, ya se encontraba “El Chismoso” en su interior. Posesionado en la barra, con su caña de cerveza sin alcohol al alcance de la mano, mientras ojeaba el “Diario de Soria”. “Mira, me dijo señalándome con su índice el titular en negrita de la primera página, “La mitad de los contratos de julio fue inferior a treinta días”. (Cierto es que el paro había bajado de los 6.941 de principios de año a los 5.600 actuales. No obstante, de los casi 3.500 formalizados, tan solo 150 fueron indefinidos). Y luego nos vendrán con la cantinela de que estamos saliendo de la crisis, de que ya ha comenzado la recuperación económica y de que todo va viento en popa a toda vela, cuando el poco trabajo que se está creando es muy precario y de ínfima calidad. Los números son tan fríos y calculadores que no reparan en las emociones y sentimientos de las personas, dada la situación dramática que atraviesan todas esas familias que cuentan con algún parado entre sus miembros. Y no digamos ya las que tienen a todos ellos en paro.
También se había incorporado al local “El Espabilao”, quien, a propósito del tema en cuestión, intervino presto. “Por cuanto estás diciendo, tener un puesto de trabajo no significa hoy precisamente dejar de ser pobre. Muchas empresas, para mantener determinados márgenes de beneficios, reducen los salarios a cifras increíbles, por debajo de los mil euros al mes. Esta reforma laboral ha conseguido que por el mismo precio de un trabajador de los de antes, contraten ahora dos e incluso tres. Nos han inculcado tal terror en el cuerpo, que somos capaces de aceptarlo todo dentro de esta nueva forma de esclavitud, por un salario ínfimo y renunciando a todos nuestros derechos y dignidad. Este Gobierno del PP no se parece en nada a lo que prometió y la desigualdad está afectando a muchas capas sociales”.
“Hay que tener en cuenta –apunté yo– que todavía las entidades financieras siguen impasibles, más preocupadas por ajustar sus balances y en consolidar sus beneficios, que en conceder créditos a las PYMES, que son las que crean riqueza y generan el mayor número de puestos de trabajo. Y por eso se encuentran con las manos atadas. De brazos cruzados”.
José María Martínez Laseca
(14 de agosto de 2014)

lunes, 11 de agosto de 2014

Villar Raso

Os hablo de un gran narrador. Paisano, pues nació en Ólvega (Soria) en 1936. De niño, con apenas 10 años, la muerte de su hermano David en la mina lo marcó. Fue de pastor y pasó por el seminario. Con 22, cursó estudios en la Universidad de Madrid, doctorándose en literatura norteamericana. Trabajó en Stoke-on-Trent (Inglaterra), en Edmonton (Canadá), y en Nueva York (Estados Unidos), donde comenzó a escribir. Ejerció como profesor de Instituto y de la Universidad de Barcelona, pasando en 1977, a la de Granada, en la que ha permanecido como catedrático hasta su jubilación. Polifacético, ha cultivado el ensayo, el relato, el artículo periodístico y el guión de televisión, traduciendo del inglés a poetas de la talla de Emily Dickinson y Walt Whitman. Aunque su faceta más notoria es la de novelista.
Se dio a conocer con “Mar ligeramente sur”, finalista, en 1975, del premio Nadal, que ganó Paco Umbral con “Las ninfas”. Desde entonces, ha publicado más de veinte novelas, entre las que están: “Hacia el corazón de mi país" (1976) ,"Una república sin republicanos" (1977), "La pastora: el maqui hermafrodita" (1978), "Comandos vascos" (1980), "El laberinto de los impíos" (1981), "Últimos paraísos" (1986), "El último conquistador" (1992), "La casa del corazón" (2001), "Encuentros en Marbella" (2002), "La larga noche de Ángela" (2004), “Desnuda en lo real” (2008) y “Las montañas de la luna” (2008). Si en su primera temática se siente atraído por la violencia, luego lo hará por África en: "Las Españas perdidas" (1983), "Donde ríen las arenas" (1994), "El color de los sueños" (1998), "La mujer de Burkina" (2001) y “África en silencio (2005)”. Mantuvo polémica de plagio con el Premio Planeta 1981, “Y Dios en la última playa” de Cristóbal Zaragoza, que observaba coincidencias con su “Comandos vascos” de 1980. A su vez, “Donde nadie te encuentre”, de Alicia Giménez Bartlett, Premio Nadal 2011, comparte la historia que él ya nos contó en “La pastora…”, de 1978.
Mas, si cuanto he dicho no bastara, Manuel Villar Raso acaba de presentar, tanto en Soria como en Ólvega, su última novela: “Las señoras de Paraná”, que son 4. Tal saga arranca en el Brasil del XIX con la llegada del aventurero portugués Pedro de Oliveira. Hay emoción, erotismo y suspense. ¡Para leérsela!
José María Martínez Laseca
(7 de agosto de 2014)

sábado, 26 de julio de 2014

El Congreso del PSOE

Se advierten intenciones bajo el eslogan “Cambiando el PSOE, cambiando España”. Dicho en gerundio, que indica una acción prolongada en el tiempo. En dos direcciones: hacia dentro y hacia fuera. Una, para acometer la deseable renovación del partido mediante el aumento de su militancia y la erradicación de sus peores males: despotismo, endogamia, arribismo, etcétera. La otra, y más importante, para lanzar propuestas rigurosas que remedien los enjundiosos problemas de corrupción, injusticia y merma de libertades, igualdad y derechos sociales que viene sufriendo la sociedad española.
Así, lo que bien empezó con el proceso de primarias y la elección de Pedro Sánchez como secretario general, debiera ahora acabar bien con el acierto al consensuar la nueva Comisión Ejecutiva Federal. Atenuando los efectos colaterales que de ello se deriven. Es mucho lo que se juega el PSOE a fin de recuperar la credibilidad perdida y ganarse el favor de los ciudadanos, si quiere seguir siendo alternativa de Gobierno al PP y no verse reducido a una mera fuerza política residual. Pero también es mucho lo que se jugaría España con un partido socialdemócrata disminuido.
José María Martínez Laseca.
(26 de julio de 2014)

El tren chispita

No contó el ferrocarril, en sus inicios, con el beneplácito de todo el mundo, pues sabido es que abundaron las quejas en su contra. A su favor, son de alabar “las Juntas Gestoras, que iban buscando un tren” como cantó el poeta local Virgilio Soria en su bello poema “Estampa de Soria”. Porque la introducción del ferrocarril en aquellos lejanos tiempos y, por añadidura, aquí en nuestra misma tierra, se vio promovida e impulsada, curiosamente, por la iniciativa privada. Es decir, por hombres de negocios que consideraron al tren como un revolucionario medio de transporte, tanto de viajeros como de mercancías y, por ende, como un elemento de vertebración y motor de desarrollo de los territorios por donde pasaba.
Hasta entonces la tracción era por medio de animales y, en consecuencia, muy lenta. Así, un viaje que duraba más de 10 horas en diligencia, se reducía a menos de 4 horas en tren. Con este fin, se construyeron estaciones y se fabricaron potentes máquinas de vapor con capacidad de arrastre de varios vagones, alcanzando velocidades superiores a 35 Km. a la hora, consideradas muy altas para aquella época de finales del XIX. Dos eran sus logros: reducción de tiempos y abaratamiento de costes. Por eso se fue extendiendo el invento, y nuestra provincia, también, se vio tatuada por una red de líneas férreas que la atravesaban. Y me estoy refiriendo en concreto a las de: Madrid-Zaragoza, Torralba-Soria, Valladolid-Ariza, Santander-Mediterráneo y Soria-Castejón de Ebro. Pero aquella “Edad de Oro” del ferrocarril en la provincia de Soria ya pasó. Que la irrupción de automóviles y de autobuses para los viajeros y de camiones para las mercancías, por carretera, fue dejando a los trenes sonámbulos y sin usuarios.
Ahora, aunque nos cruza el AVE, tan solo la línea férrea Torralba-Soria se encuentra en servicio, haciendo de cordón umbilical de la ciudad de Soria con la capital de España. Al ser deficitaria, está subvencionada por la Junta de Castilla y León y continúa sin modernizarse en todo su trazado. Así, la que pudiera ser una buena alternativa de transporte para viajeros entre Soria y Madrid no resulta competitiva con el autobús ni en horarios, ni en tiempos, ni en precios. Por ello carece de demanda. Si acaso por nostálgicos, como el tren chispita.
José María Martínez Laseca
(24 de julio de 2014)

lunes, 21 de julio de 2014

La paz perpetua

Del mar Mediterráneo / -famoso “mare nostrum” / de civilizaciones- / justo por esa esquina / que es el Oriente Medio, / -cuna de religiones / monoteístas, sagradas- / escucho por la radio / que ha estallado la guerra / de nuevo entre vecinos: / Palestina e Israel. / Parece que la hormiga / molestó al elefante / haciéndole cosquillas / en tan sensible piel / y entra en cacharrería / llevando por delante / a todo cuanto pilla: / inmuebles y familias...
Aviones bombardean / la tierra desde el cielo, / los soldados invaden / esa franja de Gaza / bajo la coartada / de buscar terroristas. / Escombros por doquier. / Y las gentes sencillas, / huyendo de sus casas / en trágica estampida, / inundan mi retina. / Escucho en las noticias: / las víctimas del lado / débil se multiplican / cual cabe suponer. / Hay muchos niños muertos: / daños colaterales / de un conflicto sangriento / dirán por disculparse: / en guerra, ya se sabe, / bien puede suceder. / Pongamos por ejemplo: / unos niños jugaban / en la playa al balón / y hubo gran confusión: / pareció la pelota / arma de destrucción. / En tal situación / un soldado judío / murió por fuego amigo. / Todo, en la guerra, cabe / que nada se respeta: / ni la sagrada biblia / ni el día del Shabat. / Y en esta circunstancia / de violación total / las potencias mundiales / se quedan sin mediar / el alto el fuego o tregua / lavándose las manos / como Poncio Pilatos. / ¿Dónde la diplomacia? / ¿Dónde se queda Europa? / ¿En dónde la ONU está? / Si no hay humanidad. / Si se niega el auxilio. / Si no cabe hacer nada / por ser conformidad / que son las consecuencias / de una cuestión de estado / difícil de cambiar. / Si así las cosas digo: / ¿solo queda rezar? / Rezad por Palestina, / lo está pidiendo el Papa. / Por los muertos, ¡llorad! / Hago estas reflexiones / mientras leo un ensayo / filósofo político / del gran Immanuel Kant.
Leo “La paz perpetua” / que trata esta cuestión: / ningún estado debe / abusar de la fuerza / e imponer su razón. / Ya van más de dos siglos / que este se publicó. / La gran revolución / francesa, por entonces, / había removido / los pilares del mundo / con sus principios nobles: / libertad, igualdad / y justicia política. / Ya antes más pensadores / habían meditado / la paz universal. / ¿Es un sueño de ilusos?
José María Martínez Laseca
(20 de julio de 2014)

Primarias

Aquel día fui el primero de los tres colegas en llegar al bar “El Cielo” de la Plaza de Herradores. Junto a la barra, saboreaba mi tinto “Don Enrique” para aliviar la espera. A mi mente vinieron las imágenes del encuentro en Marqués de Vadillo, días antes, con el responsable de Huertos de Soria de Cives Mundi (un noble emprendimiento para la integración de discapacitados en el entorno sociolaboral) que, en relación con el proceso de primarias para elegir al nuevo Secretario General del PSOE, me preguntó: y tú ¿a quién vas a votar? A lo que, ágil de reflejos, le respondí: al que va a ganar. Y me sonreí al recordarlo. En tales cavilaciones me hallaba cuando se personó “El Chismoso”: una vez más Soria apuesta por caballo perdedor (En la Agrupación Provincial, del total de 220 votos emitidos 80 fueron para Madina, 77 para Pérez Tapias y 63 para quien al final resultaría ganador, Pedro Sánchez). La vez anterior, la del Congreso de Sevilla, el aparato en pleno se decantó por Carmen Chacón, frente a Rubalcaba, y perdió. Lo apostaron todo a una carta y salieron trasquilados. Por eso ahora no han querido hacer públicas sus preferencias. Aunque, visto lo visto, no hay que discurrir mucho para deducirlas. Silencios claman. Por el contrario, he leído en la prensa que el Secretario Provincial del PSOE de Cuenca y Alcalde de aquella ciudad vino a Soria en apoyo de Pedro Sánchez.
No cabe duda –le respondí– que esta ha sido una experiencia exitosa, una buena demostración de democracia interna del PSOE. Los militantes se han expresado libremente y será el Congreso Extraordinario de Madrid (días 26 y 27 de julio) el que lo ratifique. Se elegirá nueva ejecutiva, que se presume integradora y renovada, para desatascar y cohesionar al partido y construir un proyecto bien definido: solvente, realista y de izquierdas, que ilusione a la ciudadanía y resulte esperanzador para todos los que sufren las desalmadas políticas del PP.
A ver qué hace Sánchez, opinó “El Espabilao” recién incorporado. De entrada, no tiene hipotecas con el pasado, aunque tarea no le va a faltar para solventar los males del partido (endogamia, despotismo…). Tendrá que actuar con tino si quiere que el PSOE sea alternativa de gobierno y no se quede como mera fuerza residual. Joven es, pero el tiempo apremia.
José María Martínez Laseca
17 de julio de 2014)

lunes, 14 de julio de 2014

Pancorbo

Alberto Pancorbo es el pintor que hunde sus raíces en la Calle Real de la histórica ciudad de Soria. Un buen ejemplo de la pasión por la pintura. Su forja de rebelde, en tanto que artista hecho a sí mismo, arranca del primer asombro ante el arte pictórico, después ratificado por un firme afán de superación y autoexigencia. En más de una ocasión ha recordado, agradecido, a Juan Chuliá, su profesor de dibujo en la vieja Escuela de Artes y Oficios de Soria, al tiempo que sus muchas horas de copista con el fin de asimilar la técnica de los grandes maestros. Si quieres algo tienes que ir a por ello. Solo así ha conseguido convertirse en el pintor virtuoso que es, dada su ejecución del trazo y del color, cuidando del detalle en los matices. Todo para crear, como dijera Eugenio D´Ors, un cosmos propio. De original belleza.
Después de larga ausencia, y de exposiciones exitosas por diversas ciudades del mundo, Pancorbo, residente en Miami, regresa, para “oxigenarse”, a su ciudad natal. Sabedor de que quien niega sus orígenes pierde su identidad. Reencontrándose así con la familia, sus amigos y sus paisanos. Y lo hace con una generosa exhibición de 30 lienzos que cuelga en la Galería Cortabitarte. Repartidos en dos bloques. Uno figurativo, de 14 óleos integrados dentro de su faceta más conocida del denominado realismo fantástico. De temática variada: paisajes, personas y bodegones. Sin que falten iconos sorianos, fijos en su memoria, como Machado o San Saturio. Con elementos recurrentes, cual las palomas blancas o las rojizas granadas abiertas, entre otros. Cargados de un claro simbolismo lírico. No olvidemos que la pintura, como la poesía, entraña una profunda mirada. Un lenguaje diferente que nos acerca a la realidad de las cosas por perseguir su auténtica verdad. A veces mediante la oposición de contrarios como hacía René Magritte o bien adentrándose por los laberintos de su alma, tratando de encontrarse. El otro conjunto con 16 acrílicos, de nueva experimentación a modo de divertimentos, muestra sugestivas rarezas abstractas que, desde sus tonalidades casi monocromáticas, saltan a los ojos del espectador repoblándolos de luz.
Vale la pena acercarse a verla. Porque Alberto Pancorbo, tenaz en su pintura, hurga en el continente de la materia y del pensamiento. Cual místico alquimista, busca un albor a los arcanos de la vida.
José María Martínez Laseca
(10 de julio de 2014)

miércoles, 9 de julio de 2014

Julián Sanz del Río

En Torrearévalo, os digo, nació Julián Sanz del Río. Este año 2014 se celebra su bicentenario. Torrearévalo es un pueblecito soriano situado a resguardo de la Sierra del Alba, junto al acebal de Garagüeta. Allá he acudido yo en varias ocasiones, por distintos motivos. Recuerdo dos. Una, siguiendo las huellas de su hijo más ilustre: filósofo, jurista y pedagogo español. En la fachada principal de su Ayuntamiento vi una lápida de mármol, colocada en 1906, con esta inscripción: “En memoria de don Julián Sanz del Río, filósofo y Maestro en la Universidad de Madrid, nació en Torrearévalo el 14 de marzo de 1814 y murió el el 28 de octubre de 1869”. La costearon sus discípulos. Otra vez acudí con Inés Tudela y trepamos por tapias para acceder a su casa natal, la que antes visitara Ortega y Gasset, junto a su padre José Tudela, para rendirle homenaje.
La vida de Julián Sanz del Río es una historia de superación. Como de cuento. De familia humilde, a los 10 años quedó huérfano de padre y marchó a Córdoba con su tío materno Fermín, un canónigo que lo crió y le dio carrera, doctorándose en derecho canónico en 1836. Completó estudios en la Universidad Central de Madrid, trasladada desde Alcalá de Henares. Gracias al también soriano y ministro Pedro Gómez de la Serna, viajó en 1843 becado a Alemania, en cuya universidad de Heidelberg contactó con los discípulos del filósofo Krause. Al regresar, en 1844, –por morir su tío– se retiró a meditar y escribir a la villa de Illescas (Toledo). Incorporado a su cátedra madrileña inició la evangelización krausista. De 1857 es su discurso inaugural del curso académico y en 1860 publicó su refundición del Ideal de la humanidad para la vida de Krause. Si bien en 1867 el ministro Orovio lo separó de su cátedra, el Gobierno nacido de la Revolución de 1868 lo reintegró, poco antes de morir. Sus restos reposan en el cementerio civil del Este, de Madrid.
Fue todo un movilizador de conciencias. El ministro socialista Fernando de los Ríos señaló que animó la Primera República, como maestro que fue de Gumersindo Azcárate, Francisco Giner de los Ríos y Nicolás Salmerón, maestros a su vez de la mayor parte de los prohombres de la Segunda República como Azaña, Carner, Albornoz y él mismo. Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, dijo que a Julián Sanz del Río le debían su verticalidad muchos de los españoles que entonces andaban en dos pies.
José María Martínez Laseca
(3 de julio de 2014)

martes, 1 de julio de 2014

Trashumantes

Era con el solsticio (o sol quieto) de verano. Días antes de San Juan. Fecha mágica, en la que el astro sol, herido de muerte, se hacía visible al retomar su viaje, declinando su máximo esplendor. Por eso la creencia popular asegura que sale bailando y muchos acuden a verlo. Eran momentos de gozo. De fiesta sonada. Porque regresaban los pastores de merinas que, buscando mejores pastos, a Extremadura bajaron. Y la sierra, que sin ellos se quedó triste y oscura, ahora rebosaba de alegría y de luz. Los casados se reencontraban con sus esposas e hijos y los mozos con sus novias. Porque las mujeres, solas durante el crudo invierno, añadieron a sus faenas de la casa las tareas del campo.
Acudí a la Plaza de Herradores y entré en el bar “El Cielo”. Mis dos colegas refrescaban sus gaznates, mientras conversaban. A mí me complace saber que la diversidad y la intriga, frente a la unanimidad, son motores del diálogo. “El pasado jueves por la mañana seguí el paso de un rebaño de ovejas por la ciudad. Bello espectáculo –que presenciaron algunos niños–, verlas agrupadas, escoltadas por mastines y conducidas por los pastores. Son los últimos trashumantes, remontando a pie la Cañada Real Soriana Oriental hacia su destino en las tierras altas del Puerto de Oncala”, dijo “El Chismoso”. “Sin duda que la vida pastoril forma parte indisoluble de nuestra cultura más ancestral y ha dejado su impronta en aspectos tan significativos como la arquitectura, la gastronomía, la artesanía o el vestido. Ha contribuido a la prosperidad de nuestros pueblos. Los sorianos son más antiguos que los mismos montañeses en el pastoreo de ganado trashumante. Por eso un ganadero de Soria tenía el privilegio de sentarse a la derecha del Presidente en las Juntas del Honrado Concejo de la Mesta”, añadió “El Espabilao”.
“Pues yo disfruté mucho –les informé– acercándome el sábado hasta Oncala para presenciar “in situ” la llegada del rebaño y el recibimiento a los pastores. Hubo conteo y separación del ganado, junto a otras actividades que recreaban el oficio de esquilador y el proceso de transformación de la lana. También degustación de migas y caldereta. Y aún pude visitar su iglesia de San Millán y admirar sus tapices del XVII y su singular San Roque. Es la tradición como identidad. La oveja domesticada garante de la supervivencia y la civilización”.
José María Martínez Laseca
(26 de junio de 2014)

viernes, 20 de junio de 2014

El ciclo de San Juan

Luce el sol su energía. Pronto será el día más largo del año y el poder de las tinieblas tendrá su reinado más breve. Cambio de ciclo. Es el solsticio de verano, que abre las puertas a los hombres, así como el de invierno lo hace a los dioses. Un tiempo de excepción, también nombrado estación del amor o ciclo de San Juan, por “El Bautista”, precursor de Jesucristo. En el calendario agrario es época de cosecha, de recolección de alimentos cara al largo invierno. Supone la culminación decisiva de la fecundidad, ya que “la que sanjuanea, marcea”, en consonancia con los usos amorosos de noviazgos y bodas. Creencias que vienen de lejos, y que permanecen en el subconsciente colectivo. Por ello, todo se dispone a celebrar esta fiesta tradicional cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltas y se adueñan de la noche y del amanecer. Muchos pueblos de Europa encienden hogueras para ayudar al sol en un acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”. En otros casos era con un sentido purificador, para acabar con los malos espíritus.
Antes de partir hacia Valonsadero para “La Compra del Toro” (este es un mero paredro, frente a la hembra, generadora de vida), charlaba yo con mis dos colegas en el bar “El Cielo” de la Plaza de Herradores. “Mira Josema, –habló “El Chismoso”– con la que está cayendo de las crisis económica, territorial y social, a la que aún cabe añadir la moral (por la impunidad de los corruptos); y, en vez de buscar remedios desde la acción política se nos distrae con más fútbol o república sí o no”. Los resultados de las Elecciones Europeas habrían determinado duras decisiones a la que tampoco sería ajena la abdicación del rey Juan Carlos I, el 2 de junio. Y en el PSOE, tras la renuncia de Rubalcaba se prendió la traca: Patxi López (PSE), Pere Navarro (PSC) [y la forzada de Villarrubia (PSCyL)]. “Bien podríais aprovechar la ocasión –me dijo “El Espabilao”– para ver si dais con el bálsamo de fierabrás a fin de resolver definitivamente los problemas de liderazgo del PSOE. ¡Ojalá lo consigáis con el proceso que habéis abierto de primarias!”. “Eso espero –le respondí– ya que como dijo nuestro Pablo Iglesías: es el momento de “seleccionar a los mejores y más capacitados del Partido y vigilarlos como si fueran canallas”. (Hoy, 19-6-2014, se iniciaba otro tiempo: el del reinado de Felipe VI).
José María Martínez Laseca
(19 de junio de 2014)

martes, 17 de junio de 2014

Metamorfosis

Acierta en sus pronósticos televisivos –altas temperaturas y tormentas– la mujer del tiempo. Tras un desagradable frío, vuelve a lucir radiante el sol. Calienta de bochorno y, por eso, se agradece el soplo de la brisa. Mis paisanos campesinos no dejan de mirar al cielo y se lamentan de que la sequía haya sentenciado la próxima cosecha de cereal en la provincia, tildándola de irregular o mala. Sin embargo, lo que es nocivo para unos les va bien a otros. Tal lo entendieron los muchísimos sorianos que el sábado se desplazaron en larga romería al sagrado monte de Valonsadero para disfrutar, en gozosa compañía, del preludio sanjuanero de “El lavalenguas” o “Comprilla” del toro.
También la plaza de Herradores se llena de clientes, que ocupan sus terrazas protegidas por sombrillas. Observo a varios jóvenes empantallados en sus móviles. Me acerco hasta la peatonalizada plaza de Mariano Granados, que junta El Collado con La Dehesa. Entiendo que para ese viaje no hacían falta las alforjas del parking subterráneo, ni partir la ciudad en dos. Sin duda es un icono (manifestódromo), cual la plaza de Tian'anmen de Pekín, que concentró las revueltas estudiantiles de 1989 que amedrentaron al todopoderoso Partido Comunista chino. Mi deber de la memoria recuerda también a FranK Kafka, en el 90 aniversario de su muerte. “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.” “¿Qué me ha ocurrido?, pensó”. Así comienza “La metamorfosis”, una de sus obras más conocidas donde muestra el mundo caótico del ser humano y su permanente frustración. Yo trato de comprender la realidad que me rodea y me parece estar sumido en otra pesadilla, dado lo absurdo de algunos comportamientos y actitudes.
Así, el bochorno también llega al PSOE de Castilla y León, con la denuncia del abulense Tomás Blanco de la conspiración urdida por cinco Secretarios Provinciales (5SG), afines a Oscar López, contra el Secretario Autonómico Julio Villarrubia. El no implicado de Soria hace girar su veleta populista en dirección del viento republicano, olvidándose del pacto constitucional suscrito y del voto de sus parlamentarios. Que no necesita el PSOE sucesiones amañadas, sino apuestas de riesgo para atraer a la gente. Un proyecto serio que vuelva a identificarnos e ilusionarnos.
José María Martínez Laseca
(12 de junio de 2014)

domingo, 8 de junio de 2014

Aire fresco

Toda ciudad –como esta mía de Soria– es circular. Nos hace y nos deshace, pero siempre formando parte de nosotros mismos, porque puebla nuestra memoria de vivencias y recuerdos. Son vida y pensamiento los dos pies que nos permiten caminar sobre la historia, bien sea personal o colectiva. Oigo que las malas lenguas van diciendo por ahí que el bar “El Cielo” no existe, que es una mera ficción o utopía –un no lugar– fraguado en mi calenturienta imaginación. Allá ellos. Otros hubo que negaron el Infierno y ahora lo encuentran en su propia realidad cotidiana de corrupciones y exclusión social. A fin de cuentas: todo es basura menos la literatura. Yo una vez más, guiado por mi amor a las palabras, busco a mis dos amigos para compartirlas, ya que si perdemos el diálogo –por decir amén, amén– se empobrece todo mucho. Los encuentro en la plaza de Herradores, en el bar “El Cielo”.
Apenas entro al local, “El Chismoso” me larga lo concerniente a la sorpresiva abdicación del rey Juan Carlos I en su hijo el príncipe Felipe: “La crisis y las Elecciones Europeas han removido mucho, también lo institucional, adelantando el momento de relevo generacional. El proceso sucesorio está en marcha y el rey ha buscado que esta nueva página de nuestra historia se escribiera ahora, dentro de un clima sereno, para darle estabilidad a la monarquía, puesto que los partidos emergentes reclaman un referéndum sobre el modelo de Estado.”
“La abdicación del rey –añade “El Espabilao”– ha venido a eclipsar el protagonismo adquirido por el PSOE tras la dimisión de Rubalcaba como Secretario Federal, buscando dar un impulso a su renovación, corrigiendo errores y abriendo así un nuevo ciclo y una forma distinta de hacer política. “No hemos cambiado el partido y la gente está cambiando de partido”, dice Carmen Chacón. Pero si no os bastara ya con semejante cisma, además, aquí en Castilla y León, 23 dimisionarios han provocado la caída del Secretario Autonómico. Es la guerra civil entre los partidarios de Oscar López y los de Julio Villarrubia, mostrando ambiciones de poder donde se anteponen intereses personales a los del propio partido. Ya veremos como acaba todo esto. Si se pasa de lo caduco a un tiempo nuevo o si, por el contrario, al modo lampedusiano, se pretende que todo cambie para que todo quede igual”.
José María Martínez Laseca
(5 de junio de 2014)