domingo, 10 de junio de 2012

El cáustico jesuita José Antonio Butrón y Mújica (1)

Todo comenzó en la mañana de uno de aquellos viernes, antes de comer, en la plaza de Herradores, mientras degustábamos nuestro vinillo acostumbrado en el exterior del Bar Félix, ya cumplida nuestra jornada laboral, y departíamos entre compañeros sobre los asuntos más dispares que acontecen en la vida pública.
-¿Cómo es que no figura el padre Butrón en la Casa de los Poetas del Casino Amistad-Numancia? –me espetó a mí Arturo a la cara, acaso pensando que yo tuviera algo que ver con la elección de cuantos aparecen en dicho parnasillo reseñados.
No era la primera vez que me nombraba al susodicho personaje, el que a lo más que me sonaba era a un escueto apunte hecho por José Antonio Pérez Rioja en su “Guía literaria de Soria”, sobre ciertos ilustres viajeros que por aquí pasaron.
-¡Déjame tú algún escrito suyo y así sabré de los méritos que acreditan su valía como poeta!, -le respondí yo, de inmediato, a fin de conseguir una mayor información al respecto.
Pero, Arturo me remitió a Internet, que es donde él había husmeado para conocerlo mejor y, todavía, me añadió mayor intriga al asunto tras comentarme la existencia de sendos manuscritos nombrados "A la ciudad de Soria. Décimas", en Poesias varias, [s.a.], 6 h. y "Descripción de la antiquísima ciudad de Soria, por el P. ..., en Variedad de papeles, [s.a.], ff. 184-185., conservados en la Biblioteca Universitaria de Zaragoza. Mira que yo suelo ser obsesivo y cuando algún misterio se me mete entre ceja y ceja no doy tregua, ni descanso a mi curiosidad hasta desentrañar sus sombras. Más, en lo tocante a este asunto, algo zascandileé en un principio para, luego, relegarlo ante materia a acometer con mayor apremio.
Sí que accedí a sus datos biográficos extraídos de la Biblioteca de escritores de la Compañía de Jesús (Madrid, 1925). Asi pues me enteré de que - según Uriarte y Lencina- José Antonio Butrón y Mújica había nacido en Calatayud en 1657 (Latassa indica que en 1677). Entró en la Provincia de Castilla en 1676 e hizo profesión de los cuatro votos de la Compañía de Jesús en 1694.
Ejerció por más de treinta años el sagrado ministerio de la predicación, empleando el tiempo que le quedaba libre en el cultivo de la poesía, a la que era muy aficionado, y que le produjo no pocos sinsabores a causa de su humor satírico. Murió en el Colegio de Segovia en 1734. Por otras fuentes conocemos que fue profesor de literatura en Orense, ciudad ésta a la que dedicó unos versos que le obligaron a salir de ella. Pasó algún tiempo de aquello y como consecuencia de los actos programados en torno al V centenario del nacimiento del adnamantino Diego Laínez (1512-1565) -un humanista que brilló en Trento, y a caballo entre San Ignacio de Loyola (Azpeitia, 24 de octubre de 1491-Roma, 31 de julio de 1556) y San francisco de Borja (1510-1572), primer y tercer General de la Compañía de Jesús, respectivamente, yo volví a retomar el tema.
Por supuesto, José Antonio Butrón y Mújica era jesuita y estuvo en Soria, ejerciendo aquí su profesorado de literatura, en el Colegio del Espíritu Santo, -el hoy IES Antonio Machado, de mis trabajos y mis días, ya que la fundación primera, sita en la plaza del Vergel, se incendió-.
Desempeñó, como jesuita, algunos cargos en la Compañía de Jesús y escribió diversas obras de carácter religioso y literario. Entre otras, el extenso poema titulado “La Harmónica, vida de Santa Teresa de Jesús” (1722), en octavas reales que, según Gerardo Diego, es de un prosaico culteranismo de muy mediocre inspiración. En él podemos ver a los numerosos jesuitas que trataron con la santa.
Relevante es su obra “El Gran Capitán de Dios, San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, con algunas notas municipales de la misma Compañía”. (1729), ya que contiene la vida completa de Ignacio, desde su nacimiento hasta su muerte, en octavas reales divididas en 17 “alarmas” o partes. Es un poema de un gongorismo tardío, con la rima pobre y sus imágenes no tienen el brillo e ingenio del auténtico culteranismo. Hay trozos y pasajes que no despegan de un rastrero prosaísmo.
Que aún me recordaría mi colega Arturo que J.A. Butrón y Mújica escribió muchos poemas y entremeses que están envueltos dentro de la fuerte polémica entablada entre la comunidad Jesuita y Juan de Palafox y Mendoza por el control primero de la cristianización de la Nueva España y por la beatificación, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII de este obispo, a la que se opusieron con inquina y consiguieron retrasarla hasta que se vio aprobada finalmente por el papa Benedicto XVI en marzo de 2010.
Todo el conflicto se hace palpable en su “Poesía Burlesca: sermón diatriba del p. Butrón contra Palafox de orden de Merlín; libro de poesías, el colirio contra carmelitas” (dos partes), Biblioteca g. 7, 52, 70 y 63. He aquí una breve muestra de su agria diatriba contra el Obispo de Osma: “Lo que yo siento de este santo raro / cátalo aquí que en breve lo declaro:/ que fue humilde y no humilde, hinchado y santo, / que no fue y fue más docto que otro tanto, / y que fue noble y oscuro sin disputa / ya que fue y no fue hijo de una puta, / que pleiteó sin par qué ni para qué, / que lloró y no lloró, que fue y no fue, / que padeció y que también no padeció, / en fin que se salvó y no se salvó.”
Interesa ver, en este sentido, el libro de Gregorio Bartolomé Martínez: “Jaque mate al obispo virrey (Siglo y medio de sátiras y libelos contra don Juan de Palafox y Mendoza”. FCE. Méjico, 1991.
Que también el agudo aguijón del padre Butrón fue a clavarse intencionadamente en la piel de la orden Carmelita, satirizando, entre otras cosas, su venta de escapularios de la Virgen del Carmen con la información de las gracias de salvación que lleva consigo.
Ni que decir tiene que este cultivo de la poesía, un tanto atrevido en su embestida, le produjo sinsabores. Bien conocía el riesgo que corría, puesto que en carta dirigida al P. Rector de Segovia, Alonso Cifuentes, nos da cuenta de su obra y sus intenciones:
«Mezclo burlas con versos, porque el asunto es melancólico de suyo; en esta edad del hollín, ¿quién habría de sufrirme si siempre hablara de polilla y garnacha? Además de esto, el estilo es desigual muchas veces; y el caso es que el cuerpo de un libro es como el maestro, ni todo duro, ni todo fluido; ni todo cabeça, ni todo pie...».
José María Martínez Laseca
(2 de junio de 2012)

Juan Rivero, escultor

A mi hora, cual de costumbre, yo descendía desde el IES Machado, tras impartir mis clases de lengua y literatura, por la calle Instituto, cuando, en el escaparate de la tienda Monreal, esquina al Collado, algo distinto a los objetos habitualmente allí expuestos reclamó mi atención. Y me detuve a contemplarlo. Se trataba de una muestra de la obra escultórica de Juan Rivero Sanz, y que reconocí al instante, dadas sus inconfundibles cabezas dolicocéfalas. Abstraído estaba yo en su gozosa contemplación cuando se me acercó Carmen Pérez Aznar, la magnífica pintora del mítico grupo SAAS, que me preguntó si yo conocía al artista. Sí, le respondí presto, que me lo presentó mi contertulio Ignacio Riera hace tiempo en la plaza de Herradores, que es un punto de encuentro, e intercambiamos algunas palabras. Rostro apacible, con cabello largo y de musculosa complexión. Paisano (Soria, 1968), era hijo del radiólogo doctor Rivero. (No sé de dónde les surge esta atracción por la escultura a los hijos de médicos sorianos, pues también Eduardo Mazariegos lo es, pensé para mí). Conversamos sobre su vocación artística y nos dijo que tenía su taller de trabajo en el pueblo de Almarza. Estaba entonces impartiendo clases de plástica por algún centro educativo de nuestra extensa región castellana y leonesa. Y me entregó un folleto de una exposición anterior en la Villa de Vallecas de Madrid, con las imágenes de aquellas cabezas. Gracias a ello, ahora yo había logrado identificarlas por resultarme familiares.
El arte de la escultura tiene mucho de descubrimiento, cavilé. Es una operación similar a cuando, con nuestras propias manos, despojamos de todos los materiales adheridos a esa figura que se quedó enterrada. A la que, una vez bien limpia y pulida, acariciamos como a un recién nacido. De aquí que Juan Rivero nos diga: “Mis manos son mis ojos”, puesto que con ellas ve en tres dimensiones sus relieves totales. No es tan fácil hacerlo como decirlo, ya que Rivero -que también talla sus formas en madera- siente predilección por el mármol, sea éste de Calatorao, Carrara o Espejón. Aquí el desbroce directo del bloque es mucho más arriesgado y, por ende, el resultado de la excarcelación de quien allí reside deviene mucho más gratificante. Bello primitivismo africano en sus cabezas raras. Sensualidad al tacto en la piel de sus voluptuosos torsos desnudos de mujer.
José María Martínez Laseca
(7 de junio de 2012)

viernes, 1 de junio de 2012

Bajarse el sueldo

Vivimos la cultura del dinero; del voraz capitalismo, ese sistema político, económico y social en el que unas pocos acaudalados lo controlan todo. El dinero, se dice, no da la felicidad, pero muchos notan en carne propia la angustia de su carencia. Poderoso caballero es don dinero, dijo Quevedo. Previo, el Arcipreste de Hita, advirtió como dios más adorado en la tierra al becerro de oro. Que todos nos echamos mano al bolsillo en cuanto se lo menta. Antes la vida que la bolsa, pues sin ésta algunos no ven sentido a aquella. Solo el dinero parece tener en él poder para dar valor a las cosas. Las trueca en mercancías para la compraventa. Hace personas mercenarias. Cría cuervos. Si se pregunta a los niños qué quieren ser de mayores, muchos dirán que futbolistas o banqueros -por la fama y el dinero-, pero no científicos o profesores, que no logran ni lo uno, ni la otra.
Noticia sonada fue hace poco que el presidente francés, François Hollande, y el nuevo Gobierno encabezado por su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, acordaron, durante su primer consejo de ministros, bajarse el sueldo un 30%. Cumplían así una promesa electoral, a la que, además, añadían la firma, por todos ellos, de un código deontológico para evitar el conflicto entre intereses públicos y privados. Medidas de ejemplaridad. Espejo donde mirarse nuestros paisanos políticos, máxime en estos tiempos cuaresmales por la crisis económica. Ellos tienen la potestad de hacerlo. De hecho, porque pueden tanto, nos bajan el sueldo a los demás -un 5% pongo por caso- y lo mismo se aplican ellos, sin progresividad, ni vergüenza alguna, como si se pudiera tratar de modo igual a los desiguales. Desde la implantación del euro y con la burbuja inmobiliaria preñada, todo subió de precio, sueldos de políticos incluidos, mientras perdían su poder adquisitivo los demás servidores públicos.
¡Bájense el sueldo! No pido recortes como el del alcalde del Ayuntamiento de Garafía (La Palma, Canarias) que ha reducido su estipendio a la mitad, al salario mínimo interprofesional. Un sueldo digno sí, pero no escandaloso, máxime con la que está cayendo. ¿Cuántos de Vds. -asesores incluidos- se creen de verdad merecedores de lo que nos cobran? No tarden. Tanto amor al vil metal les envilece. Son ansía viva. Primen otros valores, porque todo necio - como dijo Antonio Machado- confunde valor y precio.
José María Martínez Laseca
(31 de mayo de 2012)

viernes, 25 de mayo de 2012

La educación pública en peligro

Valoró la opinión de aquel ciudadano: “Un país moderno y democrático no tiene que recortar en educación, ni salud. Todo mi apoyo para el sistema educativo que es la base de futuro de un país, si es que queremos tener un horizonte mas allá de pagar deuda...”. Que “lo que nos estamos jugando es literalmente nuestro futuro inmediato. El 80% de los puestos de trabajo que se van a crear en los próximos 10 años exigen, como mínimo, una cualificación media o alta, o podemos convertirnos en una especie de vivero de puestos de trabajo que nadie quiere. Ese es un empobrecimiento que nuestros hijos no se merecen”, oyó decir por la radio al filósofo José Antonio Marina.
Sabía que el sistema tenía ineficiencias, que precisaba de una mayor modernización, pero pensaba que la crisis era el pretexto para el Gobierno del PP. Que, con su coartada de una mayor eficiencia en la gestión -y combatir tanto el fracaso como el abandono escolar-, pretendían un cambio del modelo educativo. Los recortes, en unos 3.000 millones de euros [¿Por qué no se recorta la corrupción?], suponían bajar la inversión educativa del 4,9% al 3,9 de nuestro PIB, cuando ésta no debiera descender del 4,5 %. La calidad y excelencia tan cacareadas por los conservadores no se hacían accesibles para todos y eso era elitismo. La espoleta de la movilización fue el decreto de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, del Ministro de Educación José Ignacio Wert, que afectaba tanto a los estudios universitarios como a los no universitarios. Un 20% más de alumnos por aula; más horas lectivas por profesor; retraso en los módulos de FP; menos ramas de bachillerato; aumento de las tasas universitarias; repetidores penalizados y número mínimo de alumnos matriculados; eran las razones del descontento.
Tenía la sensación de que la educación pública había sido entregada, rendida. De que habíamos pasado de la preocupación al desconcierto y finalmente al miedo. Como profesor se sentía incomprendido, una víctima más, junto a sus alumnos. E ironizaba que las generaciones nuevas tendrían que nacer y crecer ya saludables, inteligentes, trabajadores, sociables y buenas personas; porque ni la play, ni la tele, ni la calle, ni mucho menos este Gobierno iban a ayudarles. Él, como profesor, haría cuanto pudiera. Pero, ahora tocaba luchar. Se puso la camiseta verde: ¡Por una educación pública, gratuita y de calidad! Aquel día hizo huelga.
josé María Martínez Laseca
(24 de mayo de 2012)


La propuesta: un soneto para Soria

Va para tres años ya que realicé esta propuesta de la creación de un Certamen Literario bajo la denominación de “Un soneto para Soria”. Adjuntaba a tal fin las bases reguladoras de su convocatoria, redactadas en diez apartados. Y, como botón de muestra de la belleza de este tipo de composición poética, incorporaba la copia de sonetos de Antonio Machado (“En dónde, sobre piedra aborrascada”), Gerardo Dieto (“Revelación”), Dionisio Ridruejo (“Soria lejana”), Jaime Ferrán (“Soria”), José García Nieto (“Regreso a Covaleda”) o Concha de Marco (“Diké”), para refrendarla. No era problema la dotación económica del premio, de hecho éste consistía en un obsequio simbólico, tal que una rosa de plata, aportada por su patrocinador.
Por extrañas razones que nunca entendí, no llegó a buen puerto. Además, entonces, yo no hice pública mi idea y ésta quedó empolvada en el olvido. Si ahora la retomo y la difundo es con la mejor intención de que germine. Un reciente acontecimiento, como lo ha supuesto la apertura de la Casa de los poetas, en la tercera planta del Casino Amistad-Numancia, me ha motivado para volver a la carga, ya que podría constituir un buen caldo de cultivo. Se contribuiría así, por añadidura, a que dicho centro cultural -bastante estancado por el exagerado coste de su entrada- se reanimara un poco en su palpitación al acometer dicho proyecto. De este modo se justifica:
1.-¿Quién lo convocaría? : la Casa de los poetas
La intención de esta Casa de los poetas (¿son todos los que están?, pero no están todos los que son) o lugar de la poesía, es promocionar, como demostración de agradecimiento, a todos aquellos poetas que cantaron a Soria, dedicándole sus mejores palabras. Se ubica, como antes se ha dicho, dentro del Casino Amistad-Numancia, que es, por otra parte, un espacio referencial en el ámbito recreativo y cultural de la historia moderna y contemporánea de la ciudad de Soria, por ser el lugar de encuentros entre intelectuales y de celebración de animadas tertulias literarias desde su fundación. Así mismo, es el sitio donde siempre se ubicó el Ateneo de Soria en sus diferentes irrupciones a lo largo del tiempo. Un referente obligado para celebrados poetas como Antonio Machado, Gerardo Diego, dentro de un largo etcétera.

2.- ¿Cuál es su formato? : el soneto
Un poema compuesto de catorce versos endecasílabos integrados en dos cuartetos y dos tercetos. Aún cabría añadírsele un tercer terceto, llamado estrambote. Puede definirse como un modo de libertad creativa enjaulada, ya que tiene esa limitación formal cuadriculada. Supone por ello un auténtico desafío creativo ya que no se puede decir más en tan comprimido margen.
Una larga historia, desde el siglo XIII en que se inventó. Introducido en España, procedente de Italia, Garcilaso se cuenta entre uno de sus primeros partidarios. Luego seguirían otros tan celebrados como Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Cervantes… Y llegan hasta nuestros días, recogidos e imitados a partir de Rubén Darío, por poetas españoles como Federico García Lorca (“Sonetos del amor oscuro”) o hispanoamericanos como Pablo Neruda, recopilador de una antología de sonetos de Quevedo, o por el gran cuentista y magnífico poeta Jorge Luis Borges.

3.-¿Por qué precisamente Soria?
Soria está considerada como una ciudad para poetas, por haberla cantado tres grandes tenores de nuestra lírica como Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado Ruíz y Gerardo Diego Cendoya. Muchos otros después recogerían el testigo del relevo en una sucesión ininterrumpida hasta nuestros días. Y, aunque no sus cuerpos, sus ánimas si que animan esta ciudad convertida en ciudad de la poesía.
La poesía constituye, pues, ese patrimonio inmaterial indisociable de la ciudad de Soria, como se puso de manifiesto en la magna exposición “Paisaje Interior” de las Edades del Hombre, que la utilizó igualmente como reclamo de gentes. Por otra parte, se advirtió ya su interés con motivo del centenario de la llegada de A. Machado a Soria, la celebración de la Feria del Libro, “Espoesía”, en torno a la poesía o la consolidación de rutas literarias en torno al Poema de Mío Cid, las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer o de Machado como la de la meditación por el paseo de San Saturio, junto al río Duero, o la Ruta de Alvargonzález -que yo reivindicara ya a mediados de octubre de 1985 como itinerario poético-turístico- y que conduce al interesado viajero hasta la impresionante Laguna Negra.

4.- ¿Qué objetivo se persigue?
La promoción y el reconocimiento de nuevos poetas que continúen cantando a esta tierra de Soria, tanto a la ciudad como a su provincia, y la sigan teniendo por referencia poética y motivo de inspiración. Y es que como advirtiera, tiempo atrás, el vate burgalés Paco Sanz: “Hay hombres por cuya voz navegan a veces las ciudades”. Porque aquí, en Soria, en el Casino Amistad-Numancia, y ahora especialmente en su Casa de los poetas, además de otras muchas cosas, también se pretende seguir hablando de poesía. Con el valor añadido que la misma supone de experimentación y promoción de nuestra lengua castellana. No olvidemos que nuestra herramienta más impportante para vivir en comunidad -o convivir- es nuestro propio idioma.
Sin duda que, por todo cuanto acabo de decir, esta iniciativa de ”Un soneto para Soria” supondría una interesante manera de mantener vivas la llama y la cantera de los mejores cantores líricos de Soria. Quedo, pues, a disposición de quien corresponda, si se me requiere, para hacerla posible. Así sea.

José María Martínez Laseca
(22 de mayo de 2012)

sábado, 19 de mayo de 2012

Tiempos difíciles

Se llamaba Elisa, joven, con carrera universitaria y un masters caro, que no le habían servido de nada para despejar su futuro. Vivía con sus padres, sus ingresos, de las pocas clases particulares que daba, eran nimios, ya que pagaban más por fregar portales. Imaginaba el desguace como metáfora de su vida. Empero, soñadora, entendía que luchar era sinónimo de vivir. Le alegró que al nicaragüense Ernesto Cardenal le dieran el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Era de sus favoritos, por ser poeta de la Teología de la Liberación, la de los pobres, acostumbrado a remar contracorriente. No olvidaba sus palabras: “También es delincuente quien a sabiendas miente, porque roba la verdad a las palabras”.
Idus de mayo. Pensó que la áspera realidad que vivía le estaba obligando a revisar el pasado. Siempre la misma historia. Zapatero había salido, sin honores, del Gobierno para que entrara Rajoy, el deseado, pronto convertido en indeseable. Valiente con los humildes y con los poderosos cobarde. No dio prioridad al saneamiento financiero, prefirió la reforma laboral y reducir el déficit público. Tijeretazos en sanidad, educación, pensiones, dependencia… Dime dónde recortas y te diré quien eres. Con la banca rota, por sobreexposición al ladrillo y a la politización, cae en picado el mismísimo Rato (BanKia), tan venerado como hacedor del milagro económico español. Pésima gestión, pero se van de rositas, con su millonaria indemnización. Sí, se inyecta dinero público, -el que no hay para garantizar los derechos sociales- pero éste tampoco fluye estimulando el crecimiento. Hacía dos años de aquel negro 10 de mayo de 2010, en que Zp supo que ya no pintaba nada, que en España mandaban los mercados y que él debía cumplir sus órdenes. El cielo del Estado de Bienestar se resquebrajó sobre nuestras cabezas.
En mayo de 2011 llegó el 15-M, una explosión multitudinaria por las plazas de España. Aún hoy, los políticos, que prosiguen con sus reproches mutuos, les piden soluciones. ¿Para qué cobran ellos? Se ha creado cierta conciencia crítica sobre la situación política y económica. Y los políticos sin aprender nada. A lo sumo, a entrar en las redes sociales (twitter, blogs…), tan charlatanes ellos. En tiempos difíciles el talento se demuestra con hechos. Sobre todo esto reflexionaba Elisa, camino de la Plaza Mayor de Soria para refrendar un año de indignación.
José María Martínez Laseca
(17 de mayo de 2012)

sábado, 12 de mayo de 2012

Réquiem por el cine Rex

Hablan de días de cine, pero yo prefiero decir noches de cine. Porque, cuando en el ambiente del patio de butacas se apagaba la luz, se hacía de noche. Entonces comenzaba la proyección del arco iris que nos abría todo el universo del cinemascope, multicolor y con sonido estereofónico. Era la creación del cielo (o del infierno). No hacía falta, pues, creer en otra vida, tras la muerte, porque el hechizo del celuloide plantaba ante nuestros ojos asombrados a los mismísimos dioses. Rubias como valquirias o morenas cual gitanas de verde luna, las actrices irrumpían hermosas y gigantes, voluptuosas: Rita Hayworth, Laurent Bacall, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Sofía Loren, Sara Montiel.., tan deseadas; pero nos las arrebataban, con descaro, los galanes: Humphry Bogart, Gary Cooper, Marlon Brando, Omar Sharif, Richard Gere, Marcelo Mastroianni, Antonio Banderas….
Yo tardé en ir al cine; en Almajano, mi pueblo, tan pequeño, no había. Mis primeros contactos con lo audiovisual se remontan a la infancia, cuando a pié con otros chicos, acudíamos al teleclub de Cirujales del Río para ver en su televisión la serie de “El Zorro”, nuestro héroe -con Guy Villiams como don Diego de la Vega- enfrentarse a los poderosos abusadores y conquistar bellas damas. Todo era en blanco y negro. Ya en Soria -no llegué al Proyecciones del Palacio de los Condes de Gómara-, sí acudí al cine Roma de la Casa Diocesana, cuando yo trabajaba de recepcionista en el Hotel Leonor, y, además, al Avenida. No sé mucho de cine, y siento sana envidia de mi amigo Julián la Llana, que es todo un experto y siempre me recuerda al gran crítico español Alfonso Sánchez, cuyos comentarios yo escuchaba embobado, para luego imitarlo en su forma de hablar.
Esta maldita crisis nos lo ha robado todo. También a nuestro cine Rex de inolvidables recuerdos. Cobijado en mi butaca, he reído, he rabiado, he amado y he llorado, al vivir las tramas de la ficción como vidas verdaderas. El escaso goteo de espectadores que acudían a las sesiones ha obligado a sus propietarios al cierre. Ya se quedó tocado al optarse por los Multicines Lara de Las Camaretas, en Golmayo. Nos cerrarán todas las salas de cine que quieran, peno nadie podrá rompernos nunca los mágicos espejos de los sueños. Y canto con Luis Eduardo Aute: cine, cine, cine, más cine por favor, que toda la vida es cine y los sueños cine son.
José María Martínez Laseca
(10 de mayo de 2012)