jueves, 16 de noviembre de 2017

La sequía


Grave problema: la pertinaz sequía. No recuerdan los más viejos del lugar otra igual. Aquí, en Castilla y León, pese a estar situada en el norte peninsular, se advierte más acusada todavía que en otras partes de España. Hace mucho que no llueve. Apenas han caído cuatro gotas que no son suficientes. Por lo que los efectos contraproducentes se están haciendo notar. En cuanto a la agricultura se refiere, ha mermado la cosecha de cereales y del girasol, también, en la vendimia, la de la uva; la recogida de las frutas de temporada, e incluso de la patata. Los pastos se ven grises y baldíos, sin una brizna de hierba, con el consiguiente perjuicio para los ganaderos que deberán comprar este año más forraje y pienso para alimentar a sus animales. Y los daños producidos no los van a paliar suficientemente ni los agroseguros ni las promesas ministeriales de exenciones fiscales. Sin lluvia, las actividades cinegética y micológica, que son otras fuentes de riqueza y de atracción turística, se han resentido. Hasta las hojas de los árboles han precipitado su caída. Tanto secarral aumenta el riesgo de incendios en nuestros montes. Ni sembrar se puede.
No parece algo coyuntural, y muchos analistas lo asocian al cambio climático. A pesar del primo listo de Rajoy. O de Aznar, que advirtió: "Lo que Dios ha creado, el hombre no debería cambiarlo con estructuras faraónicas. En el problema del agua hay que respetar una España húmeda y otra seca..." Más previsor, el socialista Indalecio Prieto, Ministro de Obras Públicas con el presidente Manuel Azaña en la Segunda República, comenzó la política de trasvases y embalses, que desde 1939 continuó Franco (Paco “El Rana”). Muchos de esos embalses ahora son el termómetro que mide las reservas de agua para el abastecimiento a poblaciones. Como el nuestro de La Muedra o de la Cuerda del Pozo, ya al 21,7 %. Lo que cuestiona su potabilidad por la abundancia de algas. Se imponen algunas restricciones. El agua es ese bien tan preciado que nos da vida. Y se implora a los cielos la lluvia necesaria. Hubo rogativas históricas a la Virgen del Mirón. Viene a cuento este chiste. Una delegación de campesinos se presentó ante el Obispo de la diócesis para volver a procesionarla. A lo que el Obispo les respondió: si queréis sacarla la sacáis, pero para llover no está.
José María Martínez Laseca
(16 de noviembre de 2017)

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