domingo, 20 de diciembre de 2015

¿Indecisos?

Según las encuestas, todavía hay mucho personal perplejo e irresoluto,  que tiene dificultad para decidirse a la hora de emitir su voto personal, libre y secreto a favor de una u otra candidatura -y hay para elegir- en las Elecciones Generales del 20-D. Yo pienso que no es así, que los más de esos indecisos lo tienen claro. Otra cosa es que no se lo digan al encuestador de turno. Acaso por la utilización  de las encuestas  preelectorales no solo para anticipar los resultados, sino buscando orientar a los votantes.
También me muestro escéptico respecto a que los debates televisados influyan tantísimo en la opinión pública a la hora de inclinar la balanza de votos. Pese al poderoso influjo de la televisión dada su gran audiencia. También por su pantalla se retransmiten los partidos de fútbol y, a pesar del mal juego demostrado por el club de sus amores, tampoco la hinchada en cuestión cambia de equipo como reacción consecuente. Pero, como alguien advirtió: lo que no sale en televisión no existe. Así que todos quieren estar ahí. En nuestro país, con la democracia, han ido ganando relieve los debates electorales televisados. De la discusión -o intercambio de pareceres- surge la luz, decían los clásicos. Y durante este tiempo de campaña electoral hemos podido acceder a diferentes formatos de debate, para todos los gustos, a 9, a 7, a 6, a 4 y a 3.  Sonada fue la ausencia del candidato Rajoy remplazado por Saénz de Santamaría. Para él, el debate a 2 es más divertido. Así que el pasado 14-D pudimos presenciar un cara a cara entre el Presidente de Gobierno y el líder de la oposición. Un clásico, por otra parte, en otros países. Las áreas temáticas a tratar fueron estas: economía y empleo, bienestar social, modelo territorial de España, regeneración democrática y política internacional. Y se les dejó hablar.
Rajoy se mantuvo en sus trece respecto a su gestión económica y Sánchez puso el foco en el incremento de las desigualdades sociales. Hubo coincidencias, sí, respecto al terrorismo, la unidad de España o pequeños Ayuntamientos. Y claras discrepancias, en cómo afrontar los importantes desafíos. Lo más tenso vino cuando Sánchez pidió a Rajoy su dimisión por lo de Bárcenas. Cual Benzema que no es seleccionable para Francia por sus malas compañías. Sería lo más conveniente para una España en serio.
José María Martínez Laseca
(17 de diciembre de 2015)

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