sábado, 11 de febrero de 2017

Trastos

Se puede, y debe, visitar, hasta el 15 de febrero, en el Centro cultural Palacio de la Audiencia, la exposición “Trastos”. Palabra (sust., m. pl.) que, según la RAE, procede del latín “transtrum” 'banco'. Recojo sus acepciones más significativas: 1. despect. Cosa inútil, estropeada, vieja o que estorba; 5. Conjunto de utensilios o herramientas propios de una actividad; 6. Muebles o utensilios de una casa. Las tres nos mentalizan para adentrarnos en la sala. A lo que añado el sabio refrán: “Parientes y trastos viejos, pocos y lejos”. Porque tanto unos como otros suelen causar más incomodidades que provecho, se nos dice. Se trata aquí, por ello, de objetos de desecho. Los que gozaron de su plenitud en el pasado. Cuando los pueblos de nuestra provincia de Soria abrían sus casas alegres y repletas de gente. Inmersos dentro de una economía -agrícola, ganadera y forestal- autárquica y de autosuficiencia, en la que a todo se le sacaba alguna utilidad. Después vendría la sangría de la emigración y la consiguiente despoblación, como consecuencia de los seductores cantos de sirena de las grandes ciudades. Metáfora del tiempo roto. Por el cambio de mentalidad que supuso la modernidad, con el consumismo –de usar y tirar– y la obsolescencia programada, que propiciaron el desapego de materiales y utensilios que fueron a parar en el mejor de los casos a museos etnográficos rurales y, en el peor, a los vertederos.
            Miguel Ángel Rodríguez y Ernesto Martínez localizaron muchos de ellos desperdigados por las escombreras. Fruto de aquel rescate y sometidos después a un proceso de reciclaje o de puesta al día, resultan las 53 obras de esta muestra de la memoria emocional. Un homenaje tributado al irrepetible Alberto Manrique (betharramita) que estuvo en la semilla. Manipulados y fuera de su contexto aparecen redivivos, cual Lázaro por el conjuro de “levántate y anda”. Y alguien podría asociar los cuadros colgados con “el informalismo” por su lenguaje abstracto donde los materiales cobran un papel decisivo. Incluso tildarlos de “no arte” u “otro arte”. A mí me agradan más las expresiones: recuperARTE y reciclARTE. Una exposición, pues, que es caja de resonancia de sensaciones y de emociones. Cual concha de caracola arrimada a la oreja por la que oímos cercano el aliento del mar.     
 José María Martínez Laseca
(9 de febrero de 2012)

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