lunes, 22 de agosto de 2016

Dos libros

Dos libros han salido este verano sobre “los Gaya”, que así es como se conocía a la pareja formada por Juan Antonio Gaya Nuño y Concha de Marco en los círculos culturales de la época. Los títulos de sus portadas: “Concha de Marco. CELDA DE CASTIGO” y “Juan Antonio Gaya Nuño y Rafael Alberti, entre la firmeza y el vuelo”. Son libros pagados por dos instituciones: Ayuntamiento capitalino y Diputación Provincial de Soria. Ambos se presentaron en el marco de la Feria del Libro, Expoesía-2016, los días 9 y 10 de agosto, entre otros por el cacereño Hilario Jiménez Gómez. El primero de ellos oportunista en su coartada de la celebración del centenario del nacimiento de Concha de Marco, denota precipitación. Su mérito, tratarse de la edición facsímil de una copia a máquina de su poemario “Celda de Castigo”. Texto publicado en su totalidad, pero no tan inédito, al haber  noticia expresa de sus versos por lo menos desde 1995. Y chirría demasiado que dentro del “cuaderno gris” se haya incrustado “Concha de Marco, una soriana sin sombrero”, un exceso incomprensible autocalificado de crítico, pero con apenas estudio. Por cierto, Concha de Marco no pertenece a “Las sinsombrero”.
Del segundo libro figura como autor el mencionado Hilario Jiménez Gómez. Se trata de una magnífica edición, dada la calidad del papel, páginas en color sin límite, etc. Se pone de manifiesto el buen hacer de la imprenta provincial. En cuanto a su contenido y señas de identidad, este libro, según se dijo: “no es otra cosa que las investigaciones de Hilario Jiménez, que le llevaron a la Fundación Rafael Alberti, donde trabajando en uno de sus libros descubrió la riqueza de la correspondencia entre Rafael Alberti y el escritor y crítico soriano Juan Antonio Gaya Nuño, cuyo estudio y análisis ha dado lugar a este libro”. Para tal viaje no hacían falta estas alforjas. Dicha tesis ya fue expuesta, negro sobre blanco, en mi trabajo “Una vieja amistad entre Alberti y Gaya Nuño”, ver DIARIO DE SORIA, 21, 22, 26 y 27 de febrero de 2003, por lo que está, obviamente, plagiada. Mucha acumulación pues y poca investigación. Solo faltaba que no se aportara algo. Pero el libro resulta todo un pastiche al reproducir elementos varios y combinarlos de manera que el resultado parezca una creación original. Como si antes de él nada se hubiera hecho al respecto. Sin complejos y sin escrúpulos.
José María Martínez Laseca
(18 de agosto de 2016)      


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