miércoles, 10 de febrero de 2016

El Instituto de las grandes esperanzas (1)

En esta primera entrega, el autor, y promotor a su vez de la concesión de la medalla de oro de la Ciudad por parte del Excmo. Ayuntamiento de Soria al I.E.S. Antonio Machado, con motivo de cumplir 175 años de existencia, nos introduce en el contexto histórico político y social de la provincia, justo en aquellos momentos en que el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza va a abrir sus puertas a los estudiantes sorianos.
            En la cuarta década del siglo XIX, Soria ya no era todo lo grandiosa que fue otrora con el auge de La Mesta. La provincia que, a propuesta (febrero 1922) del catedrático Pelayo Artigas, aspiró a llamarse Numancia. Aquella gran Soria cuyas tierras mediaban entre el Ebro por el norte y el Tajo por el sur. Muy por el contrario, ahora había reducido su superficie en 4.000 km2, al trazar Javier de Burgos (decreto de 30-11-1833) la división territorial al modo de los departamentos franceses. Su riqueza ganadera se veía menguada, su agricultura seguía encasillada en su rutina patriarcal, su industria era escasa y prácticamente nulo su comercio. Algo de honor (al ser este patrimonio del alma) quedaba, ya que, desde las páginas en pañales del periódico “El Numantino”, se invocaba a los héroes celtíberos de Teógenes y Megara. Pero, las condiciones para sobrevivir al medio eran difíciles, realmente duras. Los hijos de agricultores y jornaleros comenzaban muy pronto a trabajar, incluso antes de los 12 años, lo que los alejaba de la escuela.
            A los esfuerzos de la Diputación Provincial se sumaban los del Ayuntamiento y la Real Sociedad Económica Numantina de Amigos del País, con su lema “el ocioso para nadie es provechoso”, en un intento renovador de arriba a abajo. Ya entonces se consideraba a Soria “aislada”. Así que en obras públicas se costeó el estudio de la carretera Soria-Logroño por los puertos, se presionó porque se construyera el camino Madrd-Sigüenza-Soria-Logroño y el de Ágreda a Langa. También se valoraba el establecimiento de una Caja de Ahorros, la reforma del Teatro de la Ciudad o establecer la Sociedad de Socorros Mutuos contra apedreos, incentivándose el espíritu asociativo. Había que luchar contra la adversidad, generar buenas defensas frente a esos cinco demonios: miseria, enfermedad, pobreza, inactividad e ignorancia, que acosaban a las clases populares.       
            Así las cosas, los liberales progresistas vieron en el fomento de la instrucción pública la mejor manera de crear un capital humano para una mejor inserción de los jóvenes en el sistema productivo y de atraerse, a la vez, a los grupos populares hacia su causa. Empero, había, por desgracia, algunos padres tan indolentes que no cuidaban de enviar sus hijos a las escuelas primarias. Para remediar este mal, la Real Sociedad Económica Numantina de Amigos del País nombró comisarios que los excitasen a que aprovecharan el gran beneficio de la educación puesto que se les ofrecía gratis, y “por ser esta la dote más preciosa que podían dar a sus hijos”, los cuales saliendo bien instruidos en las materias de 1ª enseñanza y en los buenos principios de la moral cristiana serían a su tiempo ciudadanos útiles a sus familias y al Estado.
            Es en este contexto, como consecuencia de la revolución de 1840 que derrocó a María Cristina, madre de la reina Isabel II (aún menor de edad), cuando llegó la regencia de Espartero. Y en el afán de hacer de la necesidad virtud se dieron las condiciones para que la ciudad de Soria aspirase a tener su único Instituto de carácter provincial. A tal fin -y para desactivar la poderosa influencia de la iglesia- se acometió el desmantelamiento y traslado de la Universidad de Santa Catalina desde El Burgo de Osma a la capital.
            A través de las actas de la Real Sociedad Económica Numantina de Amigos del País conocemos una parte del proceso seguido.  Ya el 27 de febrero de 1841 se lee en su seno un oficio de la Diputación Provincial, en relación con la R. O. de 11 de febrero que decretaba el establecimiento en la Ciudad de Soria de un Instituto de 2ª Enseñanza, por el que le pedía la informase de los recursos que pudieran arbitrarse con más facilidad para el sostenimiento del centro en cuestión. El 16 de marzo se crea una Comisión, integrada por el Jefe Político Miguel Antonio Camacho, Julián Celorrio y Eustaquio García, encargada de formar el expediente para plantear dicho Instituto público con inclusión de las bases orgánicas que le han de servir para la ley de la misma enseñanza. El 17 de marzo se presentaron los proyectos de los institutos de 2ª enseñanza de Tudela, Rioja y Santander, que se pasaron a la comisión especial encargada de formular su proyecto para el que debe establecerse en esta provincia. También en sesiones de 21 de abril y 5 de mayo se continuó con la discusión del informe sobre el Instituto de 2ª enseñanza.
José María Martínez Laseca ha sido alumno y profesor del I.E.S. "Antonio Machado" de Soria
(10 de febrero de 2016)

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