domingo, 8 de junio de 2014

Aire fresco

Toda ciudad –como esta mía de Soria– es circular. Nos hace y nos deshace, pero siempre formando parte de nosotros mismos, porque puebla nuestra memoria de vivencias y recuerdos. Son vida y pensamiento los dos pies que nos permiten caminar sobre la historia, bien sea personal o colectiva. Oigo que las malas lenguas van diciendo por ahí que el bar “El Cielo” no existe, que es una mera ficción o utopía –un no lugar– fraguado en mi calenturienta imaginación. Allá ellos. Otros hubo que negaron el Infierno y ahora lo encuentran en su propia realidad cotidiana de corrupciones y exclusión social. A fin de cuentas: todo es basura menos la literatura. Yo una vez más, guiado por mi amor a las palabras, busco a mis dos amigos para compartirlas, ya que si perdemos el diálogo –por decir amén, amén– se empobrece todo mucho. Los encuentro en la plaza de Herradores, en el bar “El Cielo”.
Apenas entro al local, “El Chismoso” me larga lo concerniente a la sorpresiva abdicación del rey Juan Carlos I en su hijo el príncipe Felipe: “La crisis y las Elecciones Europeas han removido mucho, también lo institucional, adelantando el momento de relevo generacional. El proceso sucesorio está en marcha y el rey ha buscado que esta nueva página de nuestra historia se escribiera ahora, dentro de un clima sereno, para darle estabilidad a la monarquía, puesto que los partidos emergentes reclaman un referéndum sobre el modelo de Estado.”
“La abdicación del rey –añade “El Espabilao”– ha venido a eclipsar el protagonismo adquirido por el PSOE tras la dimisión de Rubalcaba como Secretario Federal, buscando dar un impulso a su renovación, corrigiendo errores y abriendo así un nuevo ciclo y una forma distinta de hacer política. “No hemos cambiado el partido y la gente está cambiando de partido”, dice Carmen Chacón. Pero si no os bastara ya con semejante cisma, además, aquí en Castilla y León, 23 dimisionarios han provocado la caída del Secretario Autonómico. Es la guerra civil entre los partidarios de Oscar López y los de Julio Villarrubia, mostrando ambiciones de poder donde se anteponen intereses personales a los del propio partido. Ya veremos como acaba todo esto. Si se pasa de lo caduco a un tiempo nuevo o si, por el contrario, al modo lampedusiano, se pretende que todo cambie para que todo quede igual”.
José María Martínez Laseca
(5 de junio de 2014)

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